miércoles, diciembre 05, 2012

STREAMS I: DIAMOND FLASH (CARLOS VERMUT, 2011)




Póster de la película.


Ayer estrené mi abono para Streams (una selección de películas de Austria, Bélgica, Alemania, Suiza, Irlanda, España y Francia del Festival Europeo de Cine Online, en el portal de Filmin) con la película que me hizo ganar el concurso del Blog de Cineonline de Fotogramas: Diamond Flash (Carlos Vermut, 2011). 
De todas las películas propuestas, la del español Vermut es la que más me apetecía, porque de ella había oído hablar mucho y bien. Así que me dispuse a comprobarlo.

ATENCIÓN: SPOILERS

Ya no se pueden enfadar conmigo si se enteran del argumento, uno de los misterios mejor guardados del film con la intención de que el espectador lo vea sin ningún tipo de información, para poder disfrutar así de una película que sorprende por varios motivos.
Se trata de la opera prima de Carlos Vermut (director, productor y guionista de la película), un joven ilustrador que se pasa al cine de forma contundente. Y lo es porque aborda un tema difícil como es el maltrato hacia la mujer y lo hace de una manera en absoluto convencional, entrelazando historias, personajes y géneros al incluir fragmentos de la vida de cinco mujeres vistos bajo la perspectiva del thriller, el drama social e, incluso, lo fantástico (no nos olvidemos de Diamond Flash). La película se va entrecortando en capítulos cuyos títulos (Familia, Identidades, Sangre...) nos van aportando pistas de lo que va a suceder a continuación y nos hacen saltar de una historia a otra, en ocasiones de forma abrupta y sin conexiones. Pero estos cortes, con bruscos fundidos en negro, empiezan a tener sentido y, como si de un puzzle se tratase, vamos armando poco a poco las historias y entendiendo las conexiones que hay entre ellas. 



 Elena tiene un secreto relacionado con Diamond Flash.


La factura del film está marcada por una producción de bajo coste (Vermut confiesa haber utilizado una cámara fotográfica con grabación de vídeo para rodarla y las localizaciones son las casas de sus amigos y poco más), característica que en este caso se torna en virtud, porque así se cede el protagonismo a los personajes que, en general, están bastante bien trazados. Una mujer maltratada que repite la historia de su madre y que cree en la justicia de los superhéroes, los que son buenos de verdad y no matan a los malos, por muy malos que sean; una madre angustiada por la desaparición de su hija y traumatizada por los abusos sufridos en su infancia; dos mujeres que secuestran y matan sin mayor problema, aunque no carecen de sentimientos; una torturadora que demuestra ser actriz nata a la hora de engañar a su víctima... Todas ellas relacionadas con un ¿hombre?: Diamond Flash, personaje que aparece y desaparece sin dejar rastro y sin ser ese superhéroe soñado.

Para dar forma a todos los personajes, el director se vale de actores poco o nada conocidos (excepciones son la televisiva Inma Isla y Javier Botet, al que siempre es un gusto ver en acción) que sacan adelante el trabajo con bastante acierto, si bien es verdad que se aprecian algunos errores y no todos resultan demasiado verosímiles. Pero si hay que destacar a alguno de ellos me decanto por María Victória Radonic, una asesina bastante psicópata que llega a dar miedo de verdad.

Hablábamos del bajo coste que ha supuesto la película pero se debe destacar que no por ello se ha dejado de lado elementos como la fotografía, muy cuidada a mi entender, en la que destacan los numerosos encuadres a partir de los marcos de las puertas con el fin de darle importancia a la escena y al diálogo. La iluminación también está bien tratada, con claroscuros en los momentos clave y una luz naturalista en el resto de las escenas.



La aparición de Diamond Flash es un buen ejemplo del uso de la iluminación y los encuadres. 

Y antes de meterme con los peros de la película, quisiera destacar otro elemento que me ha parecido interesante; se trata de la BSO, que me enganchó desde los créditos del inicio, con la canción Say It No More, de Simon Gale and His Music. Se trata de la melodía de la carta de ajuste de la BBC en los años 60, una música que le pareció adecuada al cineasta por su tono dramático (leer más sobre la BSO aquí).





Vídeo de la canción de los créditos de apertura del film. 


Y, como ya hemos anunciado, vamos ahora con aquellas cosas que no me acaban de convencer que, también he de decir, no son demasiadas. 
Para empezar, es de justicia destacar que se trata de una primera película, del debut de Vermut y que tampoco hay que ser demasiado estrictos por ese mismo motivo. Pero hay cosas que saltan a la vista (y al oído), como por ejemplo, la silueta que se ve pasar entre sombras en uno de los momentos en que Juana y Lola hablan en el restaurante o el hecho de que Elena hable con Lucía y le llame Elena. Quizás sean pequeños fallos, tonterías al fin y al cabo, pero creo que merece la pena rehacer la toma y dejar la película a prueba de quisquillosos como yo misma.
Como digo, esto no son más que tonterías. Lo que sí me desconcierta y no me acaba de convencer es el hecho de dejar prácticamente todas las historias sin final, en el aire. Quizás en ello radique parte de la originalidad de la propuesta pero, como espectadora, me gustaría que, después de dos horas de estar pensando y enlazando temas, se me diese una solución para el rompecabezas: quiero saber qué es lo que les ha sucedido a los personajes, quién es Diamond Flash, dónde está Alba, qué le va a suceder a Elena.
Por otro lado, hay cosas que me molestan como el hecho de que Elena se quede tan tranquila después de todo lo que le ha sucedido. O que Jaime y Violeta desayunen como si nada hubieran hecho después de las barbaridades que han pasado. Lo dicho, me parece que quedan cabos sin atar y eso me molesta bastante.
Además, no tengo muy claro cómo se aborda el tema del maltrato. El hecho de introducir elementos fantásticos (que no me desagradan, he de decir) no le quita importancia a los golpes, a las muertes. Elena cree en los superhéroes buenos, pero lo cierto es que los buenos parecen no existir. Su admirado hombre enmascarado no es más que un matón que la pone en peligro. ¿Qué debemos pensar ante ésto? Quizás lo que necesite la película es mostrar un castigo para los asesinos y torturadores, una esperanza final y no una amenaza, que es con lo que nos quedamos. 

Superhéroes con superpoderes, venganzas, secuestros, intentos de asesinato y asesinatos consumados, amores no correspondidos, polémicas con los cócteles en el Picnic mientras se busca una sonrisa... Diferentes personajes con diferentes problemas y ambiciones tratados mediante géneros diversos que se entrecruzan dan lugar a uno de los films españoles del momento. Con sus virtudes y sus carencias. 
De lo que sí estoy segura es de que a Carlos Vermut hay que seguirle la pista. A lo mejor no nos da solución para los problemas que plantea pero lo que sí aporta es entretenimiento y ganas de pensar. Démosle tiempo.


lunes, diciembre 03, 2012

VIVIR (AKIRA KUROSAWA, 1952)






La primera vez que vi Vivir (Ikiru, Akira Kurosawa, 1952) –hace media vida literalmente– se podría decir que sufrí un shock cultural. Era una de las primeras películas orientales que veía, por lo que me pareció extremadamente lenta y creo que entendí más bien poco. Las aventuras (y desventuras) del señor Watanabe no me llamaron la atención especialmente y la última parte fue casi un sufrimiento para una joven de 15 años que empezaba a interesarse por el cine. He de decir en mi favor que la vi (y la vi entera)  grabada de un programa de La2 que se emitía demasiado tarde, por lo que mi interés estaba ya despierto pero mi razón quizás poco educada en asuntos de la cultura japonesa. Seguramente muchos no iniciados al cine oriental me entiendan en esta tesitura (no sería la primera vez que veo a gente salir disparada de la sala de cine ante la parsimonia de cines como el japonés). Pero algo tenía que tener Vivir para que me enganchase para siempre al cine que nos llega del Lejano Oriente. 

Akira Kurosawa propone un cuento en el que la moraleja es casi tan extensa como la propia historia. Mediante un estilo realista, que tal vez se podría denominar como neorrealista, el cineasta japonés nos introduce en los últimos días de un hombre anodino, gris, que ha gastado su vida en un trabajo que resulta inútil cuando ya no se tienen ganas de seguir adelante. Sólo la certeza del fin le despertará de su letargo, dedicando el tiempo que le queda simplemente a vivir. A partir del estupendo trabajo de Takashi Shimura, una cuidada planificación –a menudo a ras de tatami– y con una construcción en dos partes bien diferenciadas, hilvanadas mediante flashbacks que nos van aportando información, Kurosawa pone el dedo en la llaga al mostrar  la pasividad de una administración, la japonesa, que no era capaz de solucionar los muchos problemas que tenía la sociedad nipona en esa época de posguerra. Pero si ese es uno de los temas clave, tal vez sea más importante el señalar el egoísmo de los hijos o la corrupción de los políticos hambrientos de poder. Es por ello que es la segunda parte del film, durante la cual asistimos al velatorio del señor Watanabe, la más significativa de ambas. En ella se apunta esa moraleja de la que hablábamos antes, la enseñanza que nos queda clara a los espectadores, no tanto a los protagonistas de la película. Y es que parece que el cuento no tiene un final feliz, puesto que, pese a las buenas intenciones de unos pocos, nada cambia y todo vuelve a la absurda normalidad. Los personajes no han aprendido la lección y volverán a cometer los mismos errores; el pesimismo se apodera del espectador pero, atención, ¿qué hemos aprendido nosotros?  Tal vez sea esa la más valiosa de las enseñanzas. 

Arigatou Kurosawa-san.   

lunes, septiembre 10, 2012

MARY POPPINS Y LA FELICIDAD: RESEÑA




En el último número de la revista de cine Versión Original, ¡el 207 ya!, podéis encontrar mi artículo dedicado a Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964), una película que considero debería estar de máxima actualidad dados los últimos reveses sociales. Pongámosle un poco de azúcar a la vida y dejemos que la Felicidad nos dé alcance.

Podéis leerlo aquí (páginas 40 y 41).


lunes, agosto 06, 2012

REFLEXIONES: LA CABINA (ANTONIO MERCERO, 1972)






A veces merece la pena volver a ver una película (ya sé lo que me van a decir, que si muchas veces. Lo sé y no me lo tengan en cuenta. Se trata de una introducción con alguna que otra licencia poética). Y si la obra en cuestión es La cabina dirigida en 1972 por Antonio Mercero, no cabe la menor duda de que así es.

Creo que la primera vez que vi esta película fue hace media vida. Literal. Año arriba, año abajo, no recuerdo la fecha exacta, lo cual no tiene la menor importancia, pero lo que sí recuerdo fue el impacto que produjo en mí, despreocupada adolescente. La idea de quedarme encerrada en un espacio tan reducido, la extraña cabina telefónica que titula el mediometraje, me pareció aterradora. A ello contribuyó la impecable interpretación de José Luis López Vázquez (caballero, le empiezo a echar de menos tanto como a Agustín González). Ese pobre hombre que, como la canción, pasaba por ahí, mostraba tal desesperación primero, puro horror después, que contagiaba uno y otro sentimientos con facilidad. Y ahí quedó la cosa.

Pero los años pasan, todo cambia, una se va haciendo mayor, más responsable tal vez, más reflexiva seguro. Y se fija en otras cosas, además de lo ya mencionado. Por ejemplo, en la magnífica planificación que ayuda a acongojar al espectador, o en la música que, escogida sabiamente, pone en marcha las emociones con mayor celeridad. O en lo que por fin es el motivo de esta reflexión: el comportamiento de todas y cada una de las personas que pueblan esa conocida ciudad. Ahora es cuando queda claro el objetivo de Mercero: la sociedad española, en la que priman la picaresca, los rumores, las burla ante el mal ajeno o el suspiro al pensar "menos mal que a mí no me ha tocado." 
Y al volver a ver La cabina siento más tristeza y espanto que terror, porque veo a esos niños burlones, a aquéllos que ayudan mientras no tengan otra cosa que hacer, a las cotillas del barrio, al aprovechado amigo de lo ajeno... y sé que poco o nada ha cambiado en cuarenta años. 
Menos mal que ya casi no quedan cabinas.


martes, julio 31, 2012

HORROR VACUI: CIENCIA FICCIÓN




Ya está lista para su escucha la nueva entrega de Horror Vacui, en esta ocasión dedicada al siempre interesante mundo de la Ciencia Ficción. Hablando de la figura de artistas de la talla de David Bowie y Orson Welles (en la foto) y con la colaboración de nuestro cuentista favorito, Gustavo Prieto, el programa hace un repaso cultural de lo que ha supuesto y sigue suponiendo el género en las artes más diversas.

Como saben, queridos lectores y oyentes, lo pueden escuchar en el reproductor adjunto, o bien, descargándolo desde aquí mismo.

Que les guste y no olviden ser felices.




martes, julio 17, 2012

HORROR VACUI: EL SILENCIO



De momento estamos de pruebas pero ya está aquí el primer programa de Horror Vacui, emitido en Onda Villanueva el pasado 19 de abril.
Como mucha gente no nos pudo escuchar en su momento, esperamos que esta nueva oportunidad nos deje un número majo de oyentes y seguidores, que los ánimos siempre vienen bien cuando se trata de emprender algo nuevo.
Poco a poco iré subiendo los demás programas, para que los disfrutéis. Gracias por vuestra compañía.

Por cierto, ya os lo podéis descargar aquí.


sábado, mayo 12, 2012

CELEBRACIÓN (VINTERBERG, 1998)



En esta etapa de punto de atención a la radio sigo publicando reseñas en la revista Versión Original, no os vayáis a creer que he abandonado el cine. Qué va. 
Y la última reseña es sobre Celebración (Festen, Thomas Vinterberg, 1998), que podéis leer aquí (páginas 41 - 43).
Que os guste.

martes, abril 24, 2012

CORREN BUENOS TIEMPOS PARA LA RADIO





Seguramente, algunos se pregunten dónde me meto en los últimos tiempos. Sí, la verdad es que estoy un poco desaparecida últimamente pero todo tiene su explicación.
Desde hace unos días me dedico en cuerpo y alma a la radio, de dos formas bastante distintas. La primera de ellas es mediante un programa que he creado, que dirijo y que presento. Se trata de Horror Vacui, un programa de esencias culturales que se emite en directo todos los jueves, de 17 a 18 h. en Onda Villanueva. Como me imagino que no hay mucha gente por aquí que viva en Villanueva de la Cañada, os pongo el enlace de la Universidad Camilo José Cela, que es donde está alojada la radio. Quien me ha escuchado ya os lo podrá corroborar: es un programa muy diferente, con partes de radioperformance y mucha cultura por todos los costados.
He tratado de colocar una radio en el lateral del blog pero parece que no funiona bien. Mientras no consiga ponerla como debe ser, podéis escucharme aquí.Y también podéis poner comentarios acerca del tema de la semana en el Twitter oficial del programa.

Pero también podéis dar conmigo en la ondas a través de los boletines informativos de Radio Sol XXI, donde lo mismo redacto y locuto noticias de actualidad como comento las últimas actividades culturales que hay en Madrid. Es toda una experiencia el poder colaborar con el equipo que forma esta radio, una gran familia que me ha acogido muy bien. Os emplazo a que me escuchéis por las mañanas, a partir de las 7 h. y hasta las 12 o las 13 h, según el día. Radio Sol XXI se puede escuchar en el dial 99.8 u online aquí.   

Espero que así lo hagáis y que me comentéis qué os parece esta faceta.

Y en breve, más cine y arte en general.

Abrazos.

jueves, marzo 15, 2012

XIX FESTIVAL SOLIDARIO DE CINE ESPAÑOL DE CÁCERES



Y ahora quiero contaros algo acerca del XIX Festival Solidario de Cine Español de Cáceres que se lleva celebrando desde el pasado día 9 de marzo y que llega a su fin el día 17 de dicho mes.

Se trata de un festival llevado desde la Fundación Rebross, con fines solidarios y recaudación destinada a dos ONG´s (Hijos del Sol Inti Rayni de Perú e Ipiranga de Brasil). En este festival se proyectan las mejores películas del año anterior, del 2011 en este caso, y el día 17 se entregan los premios San Pancracios en una gala que promete. Y digo que promete y, seguramente, se lo contaré ya que este año he sido invitada muy amablemente como colaboradora que soy de Versión Original, la revista de cine de la Fundación.

He de decir también que desde Cáceres se trata de apoyar a los nuevos talentos, con lo que se proyectan operas primas, así como cine destinado a público infantil y juvenil.

Para más información, se puede consultar todo lo relativo a horarios, proyecciones, etc. en la página web del festival.

Próximamente, más.


PRIMOS (DANIEL SÁNCHEZ ARÉVALO, 2011)








Pues ya estoy de vuelta con una nueva publicación en la revista Versión Original, que podéis encontrar tanto en papel (la recaudación va para una buena causa y son sólo 2,9 eurines de nada) como en formato digital pinchando tal que aquí.

En esta ocasión, el número 202 trata del cine español que se ha podido ver durante el 2011. En lo que a mí me corresponde, decir que he colaborado para este número haciendo la reseña de la divertida Primos (Daniel Sánchez Arévalo, 2011), que pueden leer aquí (págs. 48 y 49).

Espero que les guste y, sobre todo, que me cuenten.


lunes, marzo 12, 2012

SHAME (Steve McQueen, 2011)







A estas alturas de la vida me pregunto si puedo arrojar algo (más) de luz sobre la que muchos consideran la película del año (pasado). Y me lo pregunto porque de ella ya se ha dicho prácticamente todo, y todo absolutamente a favor.
Los que ya me conocen y me siguen desde hace ya casi seis años sabrán que no me suelo conformar con lo que leo en otros blogs hermanos y en las críticas "profesionales" (entrecomillo porque es una denominación irónica ya que cualquiera de los blogs que leo son tanto o más profesionales que dichas reseñas. Ahí dejo la lanza rota); por lo tanto, ya se esperarán, ustedes amigos y vecinos, que diga algo distinto. Qué bien me conocen.

Shame, la última película de Steve Mcqueen, casi más conocido por llamarse igual que el rubio actor que anuncia coches una vez muerto (nada que ver, créanme) que por ser director de cine, ha levantado mucha expectación desde el inicio. Tal vez sea normal dado el argumento (yo no creo que tanto) pero a mi parecer la gente se excede una y otra vez a la hora de etiquetar las películas. Polémicas como ésta las ha habido desde que el cine es cine, con los dos bandos de rigor: a favor -Yeah!- o en contra -Buuuuh! Y me viene a la cabeza La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988) y el tema de las salas de cine quemadas. Afortunadamente, ese tipo de cosas se ven algo menos hoy en día, no obstante el encumbramiento de nuevos ídolos es algo que está muy de moda. Y eso produce una serie de consecuencias.

Empezamos con los spoilers. No digan que no aviso.

Brandon es un hombre normal, aparentemente, pero esconde un secreto. Es un adicto al sexo y de los de terapia durante años y años ("¡ooooohhhhh!"). Su problema es tremendamente grave, ya no sólo porque parece morir si no mantiene relaciones, consume porno o se masturba compulsivamente, sino por el motivo (en todo momento oculto aunque pefectamente imaginable) por el cual él es así.
Con esta premisa y los rumores sobre el físico del actor protagonista, Michael Fassbender, Twitter se convirtió en un hervidero de comentarios y de deseos de ver tan esperado film. Hasta que, al fin, se estrenó y los comentarios derivaron en muestras de admiración y aplausos a manos llenas.
Claro, y a mí me pasa lo de siempre. Que me quedo con la intriga que no cesa (como el rayo de Miguel Hernández) hasta que entro en la sala y empieza la película. Poco después, salgo con cara de tampocoesparatanto, y me planteo lo que me planteo tan a menudo: ¿seré yo la rara?
Pues creo que no, señores. Y creo que la crítica de cine se está excediendo muy a menudo en los últimos tiempos. Y me remonto a lo que dije en su momento con respecto a El árbol de la vida y añado que, si vamos al cine con las ideas tan claras y preconcebidas, nos merecemos el chasco habitual. Mea culpa, queridos amigos.

Y dicho esto, con lo que me quedo la mar de ancha y satisfecha, me pongo a lo que toca, que es comentar la película.
Como digo, la sensación con la que salí del cine fue la de que tampoco era para tanto. Admito que es una buena película, que sendos actores - el ya mencionado Fassbender y la dulce Carey Mulligan - hacen un trabajo muy correcto, profesional y sentido, que la planificación es interesante por lo arriesgado (los planos largos son realmente buenos) y poco más, porque se me queda bastante corta en cuanto al argumento. La historia me parece lo suficientemente buena como para cargar más las tintas e ir más allá del simple planteamiento del problema. Efectivamente, creo que es un punto a favor el que no se explique el porqué de ciertos comportamientos de los hermanos, creo que se muestra bastante el sufrimiento de estos dos seres vacíos, pero yo me quedo a medias. Tal vez no sepa como explicarme, quizás me haya pasado que las expectativas hacen de mí una espectadora cuyo entusiasmo se desinfla poco a poco. No lo sé. Lo que sí sé es que me marché a mi casa con ganas de saber más cosas, de que se me mostrara con mayor profundidad la relación entre ambos personajes. ¿Qué no la hay? Bueno, pues hazme entender porqué. Sí, soy consciente de que se sugiere pero...
No sé si me siguen. El caso es que me gustó la película, en general, y la disfruté con especial atención hacia el trabajo actoral pero se me queda algo coja.
Eso sí, tengo ganas de ver Hunger (2008).
Vamos a saber qué es lo que hace McQueen.
Espero contarlo.

P. D. Edito la entrada sobre Shame a día 21 de marzo de 2012 con unas declaraciones de McQueen que me han gustado y que he encontrado en la hoja de los Cines Renoir.

Shame se centra en una persona que goza de todas las libertades occidentales y que, a través de su aparente libertad sexual, crea su propia prisión. Mientras asistimos - y nos vamos insensibilizando - a la constante y continua sexualización de la sociedad, ¿cómo podemos orientarnos en este laberinto para no dejarnos corromper por el ambiente que nos rodea?..
Shame no sólo toca la obsesión por el sexo, sino cualquier tipo de obsesión que sea imperiosa el hacerla relidad. Parece como si en el mundo actual del consumo no tuviéramos voluntad propia. Somos seres más frágiles de lo que pensamos. No es muy grato el mostrar esa debilidad, pero creo que es necesario que no escondamos la cabeza debajo del ala y que nos miremos de frente a nosotros mismos, tal y como somos.

Ahí dejo la reflexión. Salud.



martes, febrero 21, 2012

EN BUSCA DEL TRABAJO PERDIDO


EnlacePues sí, queridos lectores de este vuestro blog. Me temo que vuelvo a colgar el cartelito dichoso pero esta vez el motivo no es que me vaya de vacaciones sino que tengo que dedicar mi tiempo a otro menester más importante: la búsqueda de empleo en tiempos de crisis. Y como la cosa está muy malita parece que va para largo.

Aprovecho para venderme un poco en mi casa (faltaría más) y os digo que yo soy vuestra mujer si lo que buscáis es una redactora y crítico con mucha experiencia. También soy profesora de Arte y de Cine y estoy empezando en el mundo de la locución.
Para más referencias podéis contactar conmigo aquí mismo o a través de mi perfil en Twitter: @SoyBolboreta

Muchas gracias por vuestra fidelidad y paciencia. ¡Hasta pronto!

P.D. No os olvidéis de mi perfil en Facebook, Memoria de bolboreta, que trato de mantener con vida. Allí también os espero.

martes, diciembre 27, 2011

¡OLVÍDATE DE MÍ!




En esta casa se sigue trabajando aunque sea Navidad. Y la última novedad es la salida del número de diciembre de la revista Versión Original, esta vez dedicada al fracaso.
En ella podrán leer mi artículo Historia de un fracaso (o no), dedicado a ¡Olvídate de mí! (Michel Gondry, 2004). Páginas 48 a 50.

Que les guste.

lunes, noviembre 21, 2011

EL CINE COMO RITUAL: PHENOMENA THE ULTIMATE CINEMATIC EXPERIENCE



Ayer viajé al pasado. Durante algo más de cuatro horas fui transportada a mi infancia. Y todo gracias al cine.
Nacho Cerdá y su equipo han creado Phenomena, The Ultimate Cinematic Experience, una especie de ciclo revival en el que se recuperan películas míticas de los años 70, 80 y principios de los 90. El propio Cerdá lo explica aquí.

La experiencia se inició en Barcelona y, dada la buena acogida, se ha exportado a Madrid, donde la expectación no ha sido menor (doy fe de la larguísima cola, sólo para coger sitio, que las entradas se habían agotado días antes). De momento el ciclo ha contado con cuatro sesiones dobles, a saber: Tiburón / El exorcista; Harry el sucio / El resplandor; Jurassic Park / Terminator 2 y Regreso al futuro / Los cazafantasmas.



Marty McFly y Doc (Regreso al futuro, Robert Zemeckis, 1985).


En mi caso sólo asistí a esta última sesión, y con muchas ganas, he de decir. A pesar de haber visto ambas películas volví a visionarlas como si se tratara de la primera vez ya que había pasado mucho tiempo. Por eso me emocioné con las aventuras de Marty McFly, Doc, George y Lorraine. Y también me reí - algo menos - con las aventuras de los cazafantasmas, porque he de decir que la película no ha envejecido nada bien y no me resulta tan divertida como antes.



Stay Puft Marshmallow Man (Los cazafantasmas, Ivan Reitman, 1984).


Eso sí, canté la canción como todos los que allí nos encontrábamos, al igual que aplaudí en los momentos más emocionantes de Regreso... Y es que, lo mejor de todo esto, es esa sensación de reunión con gente que no conoces de nada pero que comparte tus gustos y la ilusión de una infancia o juventud que parece no se pierde con el tiempo.
Porque de vez en cuando apetece una de cine palomitero, con comentarios graciosos y expresiones de júbilo.
Porque de vez en cuando es genial asistir en masa a ese ritual comunitario que por desgracia se está perdiendo.
Porque, señores, eso es el cine.


jueves, octubre 06, 2011

miércoles, septiembre 21, 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA




Después de varios días leyendo demasiadas historias sobre lo sucedido en las salas de cine acerca del estreno y visionado de El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011) mentiría si dijese que no he ido al cine dispuesta a verificar toda esa información. Son las cosas que me suelen pasar porque no me dejo guiar por la opinión de los demás en cuanto a gustos cinematográficos se refiere. Y no es debido a nada en concreto sino que creo que la subjetividad no es más que eso, una visión propia de las cosas. Tú la tuya y yo la mía.

Así pues, me dispuse a acomodarme en la última sala del cine, envuelta en chaqueta y foulard (atuendo imprescindible para cualquier cinéfilo de bien en días de todavía verano), rodeada de gente que, supongo, tenía la misma curiosidad que una servidora. Porque es llamativo que haya cola a las puertas del cine un martes a las cuatro de la tarde.

Pese a la hora, he de decir que ni me dormí ni me marché de la sala encolerizada. Es más, nadie lo hizo y nadie aplaudió enfervorecidamente al ver, al fin, los títulos de crédito. Sólo pude escuchar un sutil comentario que me hizo sonreír. Y es que dos mujeres mayores comentaban que no habían entendido nada pero que la película era "bonita". Sonrío de nuevo.

Vamos a empezar por el principio, no quiero emular a Malick y provocar que salgan de este su blog gritando que leer esta entrada es peor que ver un documental (aunque se sorprendan se han dicho cosas todavía más graves sobre la película. Créanme, no exagero).
Dejando un poco de lado la ironía, quiero ponerme seria porque considero que cosas como ésta provocan más daño que risa. Y me refiero a toda esta polémica absurda que se ha creado a raíz del estreno del film: que si es la película del año, que es si como ver crecer la hierba, que si Malick se había fumado algo, que si le voy a poner un piso al director, a Brad Pitt y al árbol... No entiendo nada, señores. No sé qué espera la gente a la hora de ir al cine; bueno, sí: acción, carne y violencia, así en general y, en particular, películas que hagan pensar o que emocionen, más allá del mainstream. Pero es que resulta que no todo es así. Que a veces hay un señor que, por lo que sea, goza del favor (y el dinero) de ciertos productores (eso cuando no ha de recurrir a su propio bolsillo, lo cual no es tan raro) y hace la película que quiere hacer sin pensar en nada más. Y a este señor le da exactamente lo mismo lo que piensen los otros porque, además, tiene la suerte de que se le conoce en el mundillo y son muchos de los críticos que le tienen en el punto de mira, esperando a ver qué hace para darle tal o cual premio (la película ha sido Palma de Oro en la edición de Cannes 2011). Así son las cosas, gusten o no.

¿Cuál ha sido el problema en este caso? Pues quizás el hecho de que salga Brad Pitt en la película. Sí, sé que es muy fácil achacárselo todo a él, pero creo que en resumidas cuentas, así es. Mucha de la gente que ha ido (e irá) al cine lo hará condicionada porque participa el actor de moda. Y volverá a su casa sintiéndose estafada, lo cual no es muy justo porque la publicidad no es engañosa. Los creadores del film creen en su obra y la defienden. No hay más. Creo que el debate va más allá de El árbol de la vida y deberíamos preguntarnos por qué vamos al cine a ver determinada película y por qué nos fiamos de lo que se dice en la prensa. Pero quizás éste es un tema para otro post y veo que me estoy saliendo del asunto que nos ocupa.

Entrando un poco en la película en sí, he de decir que no me aburrió ni me provocó las ganas de levantarme de la butaca, no obstante, tampoco es una obra que vaya a recordar por mucho tiempo, por varios motivos.

¡OJO! Empiezan los spoilers, no digo más.

En primer lugar, no se trata de una película clara porque no se sabe en ningún momento dónde quiere ir a parar el director. La parte más argumental del metraje no empieza hasta pasada la mitad de la película y el resto está conformada por una concatenación de imágenes, hermosísimas, eso sí, que pretenden explicar de forma absurda la Evolución con una síntesis que haría de igual manera, o mejor, un niño de 10 años.
Parece ser que Malick quiere hacer un ejercicio metafísico acerca de que es la Vida, así con mayúsculas, y para ello pasa de lo particular (la vida de Jack O´Brien) a lo general (el Universo) , y viceversa, partiendo de los recuerdos del personaje que interpreta Sean Penn (Jack). El problema está en las transiciones, en esas evocaciones filosóficas que distraen la atención del público con tanta llamarada, tanta nube de humo y tanto dinosaurio. Y distraen porque te sacan de la historia, supuestamente con un motivo que, al no ser claro, provoca ese distanciamiento. Sin embargo es de justicia reseñar la labor del director de fotografía, Emmanuel Lubezki, cuyas imágenes en conjunción con la música de Alexandre Desplat han logrado provocar emociones en quien esto escribe.








Pese a todo, no dejo de pensar en cómo resultaría la película sin estos "añadidos", si sería interesante, si más o si menos.
Porque a mí me ha interesado el argumento, la historia de esa familia numerosa creada por un padre autoritario e injusto y una madre dulce y amantísima (estupenda Jessica Chastain) y, especialmente, las inquietudes de ese pequeño Jack (Hunter McCracken inicia con esta película una prometedora carrera), que descubre la vida inmerso en ese marco familiar.
Me gustan las interpretaciones (no me voy a meter en ello pero todos los actores están bien en sus papeles), me gusta, mucho, como ya he dicho antes, la fotografía y que se hagan planos arriesgados buscando más la estética que la narrativa, me gustan momentos como el de la pelea familiar donde Pitt se luce y los movimientos de cámara son estupendos, me gusta incluso el momento final (que no la resolución) donde las imágenes de la familia rodeada de gente con la banda sonora ponen los pelos de punta...

Pero hay cosas que no me convencen y una de ellas es esa resolución de la que hablo. Porque, de repente, se pasa de esta familia que ha de mudarse a un final abrupto donde el Jack adulto se reencuentra con sus padres, hermanos y consigo mismo en formato infantil en un mundo irreal, divino quizás (esto sería interesante tratarlo pero no me veo capaz de hacer una disertación sobre religión y ciencia), donde todo está bien y nada se parece a la vida real que lleva ya de mayor. Vida que, todo sea dicho, debemos intuir porque esta parte protagonizada por Penn es insignificante y nulamente aclaratoria. No es de extrañar que el propio actor se sienta molesto con el resultado del film y haya hecho estas declaraciones.
Tal vez pase como ya sucedió con La delgada línea roja (1998) y Malick haga un nuevo montaje (no estaría nada mal que repensase ciertos aspectos, en mi humilde opinión). No lo sé pero lo que hay por ahora es lo que se debe calificar.

Y mi valoración final es que se puede ver pero no será muy recordada. Ustedes dirán.

martes, julio 19, 2011

Antonio López

Antonio López

VIDA Y OBRA

María dormida (1964), Antonio López

Siempre he pensado que Antonio López es una persona muy especial. Fíjense que digo persona y no artista, que también, pero casi me atrae más la filosofía con la que encauza su vida, por más que su obra resulte fascinante. Manchego, de carácter reservado, con la mirada puesta en la alteridad, en esa luz que condiciona las formas, también en el paso del tiempo que trastoca las superficies. Él es capaz de llevar todo ello, estos intereses varios, a las artes plásticas que domina con ejercicio preciso por la necesidad no tanto de mostrar o demostrar como de expresarse.
Esa forma de trasladar las inquietudes metafísicas a la materia es lo que hace del de Tomelloso (1936) un maestro al que se le sigue de cerca en el mundo entero. A la vista está, dada la procedencia de algunas de sus obras, ahora reunidas en las salas del Museo Thyssen - Bornemisza en una exposición retrospectiva.
Es pues el momento de repasar las novedades a la luz de todas esas óleos, maderas, yesos y bronces, obras de tiempos pasados que han ido conformando un estilo inclasificable porque las etiquetas no siempre hacen falta, como bien dice el autor: «Hay que dejar a la gente un poco libre, porque es que si no la acogotas con tantas informaciones» (Informe Semanal, 25 de junio de 2011).

Libertad. De acción y creación. De colocar el punto de inicio de la exposición – está comisariada por su hija, la eternamente retratada María – en algunas de sus últimas obras, cuatro cabezas copiadas de modelos de la clásica Grecia que han sido elaboradas en las clases de la facultad de Bellas Artes a la que asiste como alumno pese a ser maestro. O de hacerle un guiño al espectador con una pequeña "broma" que se le perdona porque no se aprecia malicia en el collage oculto en uno de sus óleos (en la decisión del espectador está el querer ver o no). Antonio López sabe lo que significa la palabra libertad.

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*Créditos de las imágenes: María dormida (1964).


miércoles, julio 06, 2011

Construir la revolución. Arte y arquitectura en Rusia 1915 - 1935



Construir la revolución


ARTE Y ARQUITECTURA EN RUSIA 1915-1935

Torre de radiodifusión Shábolovka

Una vez más, CaixaForum Madrid nos propone una interesante exposición para disfrutar pero, sobre todo, aprender un poco más acerca de las conexiones existentes entre las distintas artes y, más aún, entre el arte y el contexto que lo propicia.

La idea es clara: analizar cómo los cambios acontecidos en Rusia tras la revolución de 1917 modificaron el panorama artístico en general y arquitectónico en particular de un país que necesitaba reinventarse. Para ello se recurre a una selección de edificios y construcciones de importancia documentadas a base de fichas y fotos de la época, contrapuestas a la visión actual del fotógrafo Richard Pare de dichas edificaciones. Y todo ello complementado con fondos de la Colección Costakis del Museo Estatal de Tesalónica, una muestra plástica que ayuda a comprender cómo los artistas de la época estudiaban e investigaban sobre ciencia, mecánica, geometría… como apoyo para sus creaciones.

LA BÚSQUEDA DE LA FUNCIONALIDAD

Edificios como el de la Tsentrosoyuz, creado por Le Corbusier y Nikolái Kolli en 1933, el garaje Gosplán (Konstantin Mélnikov, 1936), la casa familiar del propio Mélnikov (1927 – 1931) o la fábrica de pan ideada por Gueorgui Marsakov (1931) son un ejemplo de cómo se va forjando y asentando el Constructivismo Ruso, a base de buscar la funcionalidad y la utilidad como claves esenciales para los propósitos del gobierno ruso. Gracias a las espectaculares fotos de Pare el visitante puede comprobar cómo han evolucionado las construcciones que todavía permanecen en pie (muchas de ellas han entrado en decadencia) o cómo su función ha sido modificada.


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* Crédito imagen: Torre de radiodifusión Shábolovka (Vladimir Shújov, 1922).



lunes, junio 20, 2011

La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX




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Eventos

La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX


LAS COLECCIONES DE LA FUNDACIÓN MAPFRE


La Fundación Mapfre (coleccionesfundacionmapfre.org) propone una interesante exposición por la que pasearse ahora que empieza el verano y se está mejor dentro que fuera.

A partir de la colección de obras que atesora en sus fondos se propone un recorrido por la evolución del dibujo mediante seis denominaciones que compartimentan la visita: La tradición, La modernidad, El espíritu de vanguardia, El surrealismo y En los límites de la vanguardia. Tal vez se vea necesario un aumento del número de obras y de la cronología, puesto que el recorrido se queda algo corto, centrándose en determinados artistas y vanguardias como el Surrealismo (el límite lo pone el final de los años 60). Al menos ésa es la sensación que le queda a quien esto escribe.

Sin embargo siempre es provechoso observar de cerca los trazos de algunos de los más grandes artistas de la Historia del Arte. Dalí comparte espacio con Pinazo, Torres García, Schiele, Barradas, Palencia, Picabia, Picasso o Chillida, entre otros, para mostrar que el dibujo es algo más que el trabajo preparatorio para las obras. Así, con la muestra se pone de manifiesto esta realidad, además de servir como documento que acerca a la espontaneidad de los autores y la evolución de su trabajo: resulta más que curioso apreciar cómo evoluciona la firma de Salvador Dalí, desde el apellido sin tildar (Soledad mental, 1932) hasta el Gala Salvador Dalí de Guerra estética (1943).


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* Crédito imagen: Soledad mental (Salvador Dalí, 1932).

miércoles, junio 08, 2011

ALMALÉ / BONDÍA. In Situ






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ALMALÉ / BONDÍA. In Situ


«REINVENTAR UNA DRAMATURGIA DEL PAISAJE»

«El paisaje es el espacio que un hombre describe a otros hombres» (Marc Auge). Ésa parece la obsesión del dúo de artistas Javier Almalé (1969) y Jesús Bondía (1952), interesados siempre en hacer reflexionar al espectador acerca de aquello que ven sus ojos cuando se pone frente a una de sus fotografías.

Como si de una revisión de la obra de Lewis Carroll se tratase, nos proponen adentrarnos más allá del espejo, tal vez no de la mano de Alicia, pero sí de unos personajes con los que nos podemos identificar, de los que nos podemos apropiar: cuarenta fotografías de personas anónimas (¿quiénes son? ¿Importa eso algo?) que dan la espalda al espectador mientras observan paisajes reflejados – o ideados – por otros artistas; cuarenta «yoes» a los que asomarnos, con los que identificarnos, más allá de los marcos, de las fronteras. Se trata de la obra Insitu. Mirada, montada expresamente para la Galería Astarté (http://www.galeriaastarte.com/pages/galeria).








* Créditos imagen: INSITU. Robert Smithson. Asphalt Rundown, 2010.