miércoles, julio 01, 2009

DE TRES EN TRES

Entre que últimamente no tengo mucha ganas de escribir y que se me agolpan los estrenos visionados me temo que las próximas entradas tendrán la misma apariencia que ésta que ustedes leen en estos momentos tan amablemente. Ya digo que, ahora mismo, la labor de crítica aficionada no está en mi apetencias actuales (será el estío, será el sopor... c´est la vie), sin embargo no quería dejar pasar estos tres films sin mencionar algunas cosillas porque creo que merecen la pena. Y si más preámbulos vayamos al primero de ellos: Parque Vía (Enrique Rivero, 2008).





Se trata de un falso documental en el que Nolberto Coria interpreta su propia vida ante unas cámaras que le siguen por una casa de dimensiones ingentes y en la que vive solo como guardés de la misma.
Rivero ficciona los hechos, pero poco más hace a la hora de mostrarnos con crudeza, pero también curiosidad, los detalles de una historia que resulta desoladora: cuando la soledad es escogida porque no queda más remedio. Día tras día se suceden las mismas escenas, rodadas inteligentemente con el fin de no aburrir al espectador, la misma rutina. Pero, al contrario de lo que cantaba Bunbury antes de volar en solitario, no siempre es la misma función, al igual que no siempre el espectador es el mismo.
Una lucha de clases que no es tal, un amor por el trabajo bien hecho y por la fidelidad de decenas de años, un claroscuro que inunda las vidas de todos y cada uno de los escasos personajes que pueblan las imágenes de la película.
Y nosotros mirando impasibles, atentos a los posibles cambios (¿los hay?), tal vez con la mente sobrevolando las butacas de la sala, pero conscientes al fin y al cabo de que como Beto cada vez habrá más. Al tiempo.


Buscando evasión y atendiendo a los gustos partciulares de una misma, me acerqué a ver la última obra de Henry Selick, la maravillosa Los mundos de Coraline (2009) . Qué decir ante una película hecha a la antigua usanza, con una técnica, la de stop motion, que emociona siempre.

La película está basada en el libro infantil de Neil Gaiman, titulado Coraline y publicado en 2002. La historia es muy apropiada para el trabajo de Selick y - tengo que decirlo, tengo que decirlo - muy burtoniana: una niña que se muestra más adulta y sensata que los propios adultos, un mundo dual que se debate entre el bien / lo correcto y lo aburrido, y el mal / lo incorrecto y la diversión (al principio, claro está).

La animación es estupenda (desde los primeros balbuceos de la stop motion lo es) y los personajes muestran todo un catálogo de tipos, como es costumbre en este tipo de historias con moraleja. La inmersión en el mundo de la atrevida Coraline es total y, en esta ocasión, es precisamente su mundo, el que se debate por salir de la monotonía y la oscuridad, el adecuado (¡nunca unos botones provocaron tanto pavor!).

Siempre recomiendo este tipo de películas porque, además de ser un gustazo para la vista, hacen reflexionar - si uno quiere hacerlo, course - sobre las dualidades que tiene todo en este mundo. ¡Véanla, señores!

Y por último, la película británica Radio encubierta (Richard Curtis, 2009) - atención al título español, ¡qué chispa, madre! ¿Y qué me dicen del original (The Boat that Rocks)? Me mondo. - Curtis lleva a la gran pantalla la historia de un barco - emisora pirata, algo habitual allá por los años 60 en Gran Bretaña, donde la escucha de himnos musicales coreados por el mundo entero estaba mal vista por un determinado sector de la sociedad. Ante esta incomprensible medida se optó por este tipo de experiencias que fueron todo un éxito.

La película cuenta con una banda sonora de lujo ante la cual el espectador no puede dejar de tararear y mover los pies y lo que se pueda en la pequeña butaca de una pequeña sala de un pequeño cine. Porque en realidad el trabajo aquí mostrado se reduce a eso, ponerle imágenes más o menos interesantes a dicha música que, sin duda, es lo más importante del film. Un videoclip en resumidas cuentas.

La película te hace pasar un buen rato porque todo lo que se muestra en ella es divertido, incluso los malos momentos son tomados a guasa por el personal, interpretado magníficamente, eso sí, por un elenco de actores que dan cuerpo a los distintos pinchadicos (¿por qué ya no usamos esta palabra? Desde aquí reivindico que, por lo menos, cuando se hable de una historia de los años 60 se diga pinchadiscos cuando aquí eran las personas que ponían la música en los guateques a los que asistía la generación de mis padres), unos golfos de lo más simpático que te hacen sonreir constantemente.

Y poco más que decir, la verdad. Que está muy en la línea de lo realizado previamente por Curtis y que merece la pena ya sólo por la música (yo ya me he hecho con la BSO y la disfruto enormemente).

Y hablando de música les dejo hasta más leer. Sigan atentos a sus pantallas. Saludos señores.

martes, junio 23, 2009

¡A CUCHILLO!

Unos amigos están empezando a rodar por el mundillo del cortometraje. No os perdáis su ya premiada opera prima, A cuchillo. Intriga, sorpresas... y mucha ilusión.

¡Ánimo chicos!

miércoles, mayo 20, 2009

¡¡CE NI CI TAS!!

El pasado lunes me atreví a entrar en la sala 1 (siempre es la sala 1) con un poco de incertidumbre y mucho prejuicio. Lo sé, lo sé, no me regañen, pero es que es inevitable el ponerme mala de los nervios cuando de Dalí y Buñuel se trata.




¿Y bien? Pues mal o, mejor dicho, regular. Empezamos mal con el título (Sisterboy, esto va por tí). Si la película se ha rodado en inglés y se ha titulado Little Ashes, en español ha de ser Cenicitas, porque es la traducción correcta, porque es el título de una obra de Dalí y porque es el resumen perfecto para la película aunque más que cenizas nos vendan humo.

Dicen las malas lenguas que Philippa Goslett se ha documentado durante diez años - nada menos - para escribir un guión realista, adecuado. Y yo no puedo hacer más que reír y reír. Y me carcajeo porque al final del film se nos informa de que se ha basado en las memorias de Salvador Dalí. Y si tanto ha leído y se ha documentado sobre la vida de tres de los más grandes, estarán conmigo en esto, debería saber que no hay que darle mucho crédito a lo que diga el genio, no cuando se parapetaba bajo la máscara paranoico - crítica que había fraguado para evitar las heridas más letales, las de los sentimientos.



Dicho esto, comentar que a partir de aquí me niego a creerme casi nada de lo que en la película se afirma y menos de boca de los actores menos parecidos a dichos personajes que han podido encontrar (Javier Beltrán se salva y Arly Jover, cuya aparición es la sensación de la obra, también). ¿En qué demonios estaban pensando al escoger a Robert Pattinson para encarnar al pintor? ¿Qué le pasa a ese chico en la cara? ¿Habrá engullido un tarro de polvos de talco? ¿Será un vampiro real? No me lo creo nada, al igual que a Buñuel (Luis, ¿qué te han hecho?) y no hablo de parecidos exclusivamente.

Se pretende arrojar luz histórica basándose en leyendas, con imágenes falseadas y con poca documentación (véanse los atuendos de los madrileños que pululan por las calles cual espantajos de Carnaval. ¡Qué sombreros!) y menos vergüenza aún.

Qué decir de los poemas recitados por Federico García Lorca, anulados por una voz en off que los traduce al inglés. ¡Qué injusticia, madre!




Pero no todo va a ser inquina por mi parte. Reconozco una labor técnica importante, con imágenes muy hermosas aunque sin venir a cuento (véase el momento de la playa en Cadaqués, que rezuma luminosidad y composición "sorolliana", si es que así se puede decir).

También les reconozco la valentía de haber intentado dar voz y presencia a aquellos que nos han abandonado y que hoy, sociedad putrefacta, serían bienvenidos más que nunca.

lunes, mayo 18, 2009

TONTEANDO CON LA PERIFERIA

Fin de semana largo y multicultural. Decidí olvidarme de praderas, chulapos y ferias para dedicarme a lo mío, a lo mal llamado periférico.

Por un lado, el buen hacer de Lila Downs en las fiestas de San Isidro. ¡Qué voz la de esta señora y que fuerza a la hora de mostrarnos una creación dominada por el mestizaje y el folclore mexicano! Me gusta cómo nos canta sus percepciones acerca de la Tierra, cómo baja a tonalidades casi imposibles para una voz femenina y cómo grita con agudos chillones enraizados en la tradición de los indios, sean del norte, sean del sur. Me gusta cómo danza (yo lo hubiera hecho descalza, pero no estuvo mal). Me gusta cómo viste y como nos lanza sus collares. Me gusta la alegría de su rostro, infatigable tras varios bises. Me gusta Lila Downs y no sólo cuando canta fados. Ahora quiero ver a Lhasa.









Por otro lado la última película de Kim Ki – duk, Dream, todavía no estrenada comercialmente. Se trata de una vuelta de tuerca más a la hora de desentrañar los misterios del amor, un sentimiento que en el caso de Ki – duk parece ser imposible. Sin abandonar por completo filias y fobias, el surcoreano se deja por el camino ciertos elementos esenciales de la que ha sido su obra hasta hoy.
Las historias que nos ha estado contando este hombre están siempre entre los límites de la realidad y una ficción metafórica que aquí se ha llevado hasta extremos casi ridículos (el tema es raro, raro). Y todo por un sueño. Lo onírico lo impregna todo, desde las relaciones previas y destructivas que tenían los protagonistas hasta la unión de sus destinos de forma extraña.
Sin embargo, sigue teniendo ese punto de atracción inevitable, con planos bien construidos, imágenes hermosas (el plano de los amantes que no los son, ella tras el telón rojo y él tras el telón azul, es maravilloso y muy ilustrativo a la hora de definir lo que es y será su relación), la importancia que se le da a la palabra – la no hablada, as usual. Note el lector cómo la palabra es un elemento de capital importancia en el cine oriental -, el uso de los espejos como metáfora de la incomunicación, y novedades como la inclusión de las mariposas - ¡oh, bolboreta!
Me gusta la violencia gratuita con la que nos deleita siempre (asistí a ciertos momentos totalmente horrorizada, pero sin poder quitar los ojos de la pantalla), me gustan los actores (Jo Odagiri es todo un descubrimiento, sin embargo Park Ji a no me gusta nada en su papel de loca – en Aliento me encantó, una pena que aquí no esté tan bien), me gusta el estilo de un autor que me enganchó desde el principio.
Lo dicho, pese a determinadas pegas que le pongo yo, que le quiero tanto que no le paso ni una, la película merece el visionado. Y la espera de una próxima que desde aquí aguardo con impaciencia y que deseo sea más meditada (quince films en doce años queman a cualquiera. Tómese unas vacaciones, señor Ki - duk).





Y, finalmente, termino el fin de semana sintiéndome yo misma periférica, rodando alrededor del núcleo versado en patinaje. No me he caído pese a la inexperiencia y me pongo la meta de introducir la periferia dentro de un núcleo que ya nunca más lo será.





lunes, abril 20, 2009

GRAN TORINO



(Contiene spoilers).

- Take care now.

- You too.

- ¡Oh, yeah!

Lo he leído en todas partes, por activa y por pasiva, creo que hasta he soñado con ello. Harry el sucio ha vuelto, con unos años más encima, pero con la misma mala leche.

Clint – Wally (me gusta cómo Sue le rebaja los humos simplemente con un cariñoso diminutivo) masca tabaco, refunfuña durante toda la película y habla como si del doblador de la versión española de El caballero oscuro se tratase.

La historia de un hombre gruñón pero íntegro, que ha vivido mucho, como para que nadie le diga lo que tiene que hacer. Un papel con una fuerza importante como colofón a una carrera interesante como actor (le prefiero como director, esa es la verdad), con trabajos marcados por una rudeza que, en este caso, se resquebraja por todas partes. Cuando Walt advierte disparando con el dedo (¡grande Clint!), cuando emite gruñidos amenazadores propios de un gran cascarrabias, cuando se enfada porque se siente desplazado en un barrio que ya es ajeno después de toda una vida viviendo dentro de sus límites. Todo ello nos muestra el carácter de un hombre huraño porque lo ha visto todo, todo aquello que se puede ver a lo largo de una vida combatiendo en Corea, construyendo coches mecánicamente en la Ford, arreglando grifos y tejados por el vecindario. Y porque no ha sabido, no ha querido o no ha podido entenderse nunca con sus hijos. La muerte de la mujer más maravillosa del mundo destapa todos los males que habían sido ocultados con el velo de la tranquilidad que otorga la rutina.

Racismo, acoso, violencia, el recuerdo de una guerra terrible (¿cuál no?), pero también amistad, comprensión y tolerancia a pesar de unas diferencias, muchas.

Una película en la línea de las por él dirigidas, mostrando realidades a partir de pequeñas historias muy humanas y muy cercanas, a pesar de pertenecer a un país, el norteamericano, que cada vez se antoja más lejano, y no me refiero a la geografía.

En líneas generales, la película me gusta pero hay algo que me molesta, que acaba chirriando, y es esa heroicidad que resuena a martirio y que se concreta en la imagen final. Esa crucifixión invertida nos pone en la pista de un neo mártir inspirado en San Pedro, porque asimilarlo a Cristo ya sería demasiado. No me convence porque en el caso de Walt tal vez se deba a que ya no tiene nada que perder y eso, señores, no es un sacrificio, es hastío provocado por una vida que se ha vuelto insustancial.

Pretencioso final para el protagonista de una película que, como digo, es recomendable e inspiradora. No dejen de verla, amigos, es el testamento actoral de Tío Clint.

martes, abril 07, 2009

SER Y, A PESAR DE TODO, SER






¡Vamos a ver Hamlet!

No nos lo podemos perder si es Tomâz Pandur quien rubrica este nuevo montaje.
Ciertamente, tras haber asistido a la representación de Barroco, las expectativas son inalcanzables casi de tan altas.
Las lenguas se sueltan y cuentan cosas que no quiero escuchar. Quiero llegar a las Naves del Español, sentarme en mi butaca, lejos de mis acompañantes porque no hay más remedio, abrir bien los ojos, tener los oídos prestos. Sé que la sensorialidad va a ser un punto importante. Es lo que tiene ser una veterana en cuestiones de Pandur.
Una escenografía impactante en la que predomina el agua. Agua en la superficie, agua en el interior, agua que inunda, agua que desborda, agua que cae y que se remueve y ensucia. Agua.
Y manzanas, símbolo del deseo y del pecado. Todos muerden, luego todos lo son.
Blanca Portillo como un Hamlet asexuado, universal. Todos somos Hamlet (como me disgusta esta frase usada equívocamente con la mejor de las intenciones. Igual que un aplauso incomprensible al paso del ataúd).
Blanca Portillo desnuda, en cuerpo y alma. No hay nada más acertado para discernir cuál es el sentido último de la vida, una vida que, en ocasiones, escapa a nuestro entendimiento.
El catálogo de vicios es interminable, todo lo peor del ser humano en cuatro horas de espectáculo. ¿Quizás lo mejor? Para eso somos humanos y eso hace que lo seamos.
Amor, odio, pasión, hedonismo, traición, venganza… a cada cual sus males, que ellos se las compongan como puedan.
Pese a todo, una sale del Matadero (la frase queda que ni a propósito, aunque así sea) con la mirada alegre, con la vista alegrada (todo sea dicho) y con ganas de más. De más Hamlet, de más cabaret ambulante, de más Pandur. No sé si aguantaré hasta que estrene el epílogo de la trilogía, Medea.

¡Vayamos a por todas! ¡Acompáñame!

domingo, marzo 01, 2009

FELICES CIEN



Y para celebrar la primera centena de este blog cinéfilo que mejor que dejar de lado por un instante su objetivo habitual, cambiar de regsistro y hablar del resto de las Artes (algo que, por otro lado ya no resulta original ni transgresor en este espacio, pero me gusta).

Y es que necesito hablaros de un señor que me tiene atrapada en su aullido silencioso. Después de El grito de Edvard Munch, es el que Francis Bacon plasma en su obra el que más me atrae. Su pesadilla es subyugadora, inquietante, pero comprensible.


Confieso que nunca me había llamado la atención este artista, que no había sentido su llamada hasta que tuve la ocasión de admirar su obra en el Museo del Prado (no cambies nunca, por favor). No quise escuchar las explicaciones de la audioguía, me negué a tener una explicación previa para poder admirar con los ojos limpios de conocimiento una visión de la vida particularmente pesimista. Y ya lo creo que lo disfruté.



Los trazos, la creación de los espacios con dos líneas, los gritos que sugieren desazón y hastío, la descomposición de las formas, el homenaje al amante muerto (¡qué maravilla esa serie de las sillas y las sombras que premonizan la muerte venidera!), el estudio de los cuerpos a partir de las fotografías de Muybridge, la influencia del cine y de las imágenes contemporáneas en general... ¡Qué gusto de exposición! Os la recomiendo enfervorecidamente.


Por otro lado, también quería contaros mis impresiones tras ver otra maravillosa exhibición de creatividad y buen hacer. Con mucho interés me dispuse a ver la obra de Joseph Svoboda (no podría ser de otro modo si se trataba de un trabajo en el que participaba mi amigo F.).



Es impresionante el trabajo del checo, la poderosa imaginación que despliega a la hora de crear escenografías tan impactantes y sorprendentes que te dejan con la boca abierta. Previamente, el trabajo sobre papel (¡qué bocetos!) y su plasmación en deliciosas maquetas con movimientos preciosos y muy adecuados para las distintas obras: Hamlet, Tannhäuser, La gaviota,... clásicos universales totalmente renovados gracias a la visión espacial y conceptual de un hombre afable que desprende ilusión por su labor a cada palabra, en cada mirada.
La exposición estaba muy bien montada, con una iluminación cuidada y trampantojos que ayudaban a adentrarse en las creaciones de Svoboda. La pena es que no supiesen aprovechar al máximo los excelentes vídeos, especialmente la proyección a tres bandas, cuyo efecto hubiera sido realmente impactante.

Y tras estas recomendaciones para almas saludables y después de haber aparcado por unos días mis visionados habituales, ahora toca recuperarse y ver los nominados a los Oscar. En breve más y, espero que así sea, mejor.

domingo, febrero 15, 2009

SUMA Y SIGUE

Nueva aportación periodística en la revista Plataforma 21.

Claudia Llosa ha sido el descubrimiento del mes. Si tenéis ocasión no dejéis de ver La teta asustada. Dura y difícil pero necesaria, as always.


domingo, enero 25, 2009

MY BLUEBERRY NIGHTS


Un caleidoscopio de imágenes preciosas, tramadas esta vez con mucho diálogo. Esa es la conclusión que se extrae del visionado de My blueberry nights (2008), la última película de Won Kar - wai, rodada esta vez en EE. UU. y con actores norteamericanos.
He leído en alguna parte que se trata de un traslado de su imaginario particular al mundo yankee, lo que supondría una pérdida de identidad para muchos. Sin embargo yo no considero este viaje transoceánico de forma tan pesimista ya que, a juzgar por lo visto en la gran pantalla, el cineasta no ha vendido su alma totalmente.
El realizador chino conserva ese aura de misterioso esteta que decide sacrificar todo (o casi todo) en favor de la imagen preciosista. Y digo casi, porque es aquí donde radica la diferencia con respecto a su cine anterior (especialmente en comparación con joyas como 2046 - 2004), en la inclusión de los diálogos, unas palabras, prácticamente inexistentes con anterioridad, que ahora condicionan el devenir de la historia. No podría ser otra la concesión hecha a los americanos.
A pesar de ello, la película funciona bien, hasta el punto de lograr que el espectador se deje arrastrar por la tierna historia, por la voz de Norah Jones o del gran Otis Reading (no hay color, qué quieren que les diga, señores), por las actuaciones excelentes, una vez más por las imágenes que se congelan por momentos al tiempo que los alientos en el frío neoyorquino.
Una sale del cine con buen ánimo, con ritmo en el cuerpo, satisfecha por varias cosas. Me gustan las imágenes sublimadas con las letras de colores (esos momentos en la cafetería de Jeremy... Quisiera que la historia no hubiera salido de ahí en la hora y media que dura la película), me gustan los actores (Jud Law, cuando hace de canalla, seduce hasta límites insospechados, pero cuando hace de buen tío, sensible y detallista, es tan, tan, tan... ¡Qué me lo envuelvan que me lo llevo! Y qué decir de Rachel Weisz y Natalie Portman. Ambas emanan tanta fuerza que devoran la pantalla y a la propia Norah Jones, una colegiala ñoña a su lado), me gusta la música...
Y, aunque me sobre la historia de la jugadora Leslie, porque supone una ruptura dramática con el resto del film, me gusta la última de Kar - wai, what the hell!

jueves, enero 08, 2009

PENSAMIENTOS

"... un film de Bergman es una vigesimocuarta fracción de segundo que se metamorfosea y se dilata durante una hora y media.
El mundo entre dos parpadeos, la tristeza entre dos latidos, el gozo de vivir entre dos aplausos."
(Jean - Luc Godard).
Nada que objetar.

sábado, enero 03, 2009

MÁS AUTOBOMBO...

... qué se le va a hacer. Año nuevo, reseña nueva y colaboración nueva en Plataforma 21 (no os perdáis el resto de la revista, que está muy bien).

http://www.plataforma21.com/02_cine/02.dvd/el_intercambio.htm

domingo, diciembre 28, 2008

THE SPIRIT



Menudo chasco me he llevado con la opera prima de Frank Miller para la gran pantalla. No esperaba que pudiese alcanzar los niveles de la estupenda Sin City (Robert Rodríguez y Frank Miller, 2005), pero sí creía que un creador de comics como él podría sacarle más jugo a una historia que yo particularmente desconocía y que me ha decepcionado, mucho.
Partiendo de que el argumento es malo, los diálogos son penosos ("¡Qué alguien me traiga una corbata, y que sea roja!", grita Spirit dispuesto a comerse el mundo a puñetes), por no hablar de las digresiones / idas de olla del protagonista hablando de la ciudad, su ciudad, su todo, yo pensaba que la imagen, que esa recreación de la viñeta iba a estar más trabajada, más pensada. Y, una vez más, se equivocó la bolboreta. Se equivocaba.
No me puedo quitar de la mente el incio del film, con un Spirit que corre a trompicones por los tejados de Central City, recreado por ordenador con tan mala factura (y baba, añadiría) que las carcajadas han de reprimirse para no molestar al sufrido espectador, no vaya a ser que le guste la película (si os cuento que me las he visto para encontrar una imagen decente para el post no me creeríais, pero así ha sido amigos).
Y si nos referimos a los participantes que dan la cara por el director, no van a salir mejor parados. De Paz Vega no quiero ni hablar, porque no merece la pena gastarse la huellas dactilares tecleando para mencionar su "trabajo" inexistente.
Eva Mendes, qué decir de una actriz de la que es obvio, y mucho, el saber por qué le contratan.
De Gabriel Match se podría decir que está correcto, poco más.
De los que sí que quiero hablar, porque son los que salvan la película, si es que eso se puede lograr, que lo dudo, es de Samuel L. Jackson y Scarlett Johansson. El malo malísimo es una coña marinera, realmente ridículo y desquiciado en sus papeles de nazi, ruso y japonés (un personaje que se interpreta en múltiples facetas, acompañado de decorados especialmente pixelizados para la ocasión - que no pixelados). Jackson está muy bien en el papel de este Octopus (¿pero cuántos villanos han sido bautizados así?) tan loco que engancha. Me gustan sus patillas, su atrezzo personalizado y personalizable, todo. Está muy bien.
Y como contrapunto la rubia Johansson, muy seria y eficiente ayudante, más bien cerebro cabal, de Octopus. Es consciente de su atractivo, quizás más evidente en su cerebro que en sus curvas (al contrario que la Mendes) y lo explota al máximo (y hablo de personaje, pero también de actriz). Lo dicho, es por ellos que el film se salva, que si no...
Ahora lo dejo en vuestras manos. Vosotros, sabios cinéfagos, sabréis canalizar la mala leche que aquí plasmo y decidir si merece la pena o no gastarse los cuartos. Ya me contaréis.
¡Salud!

miércoles, diciembre 24, 2008

CINE, CINE, CINE...




¡Ay! Me siento tan afortunada de poder disfrutar de buen cine... Películas tan increíbles como El golpe (The sting, George Roy Hill, 1973) y El fotógrafo (The Cameraman, Edward Sedgwick, 1928) hacen que la profesión escogida merezca la pena.
Qué decir de dos de los más grandes: el tristemente desaparecido Paul Newman borda un papel que parece hecho a medida. Con esa cara, con esa mirada, nos engaña a todos, puede hacer de su víctima lo que quiera. No olvidemos esa partida de cartas, genial se mire por donde se mire.
Robert Refdord está estupendo en su papel vengativo. No me digáis que el final no es maravilloso. Y esa estructura en forma de cuento... No me salen las palabras y el ordenador no llega a tanto.
Pero de quién os quiero hablar de verdad y con todas mis ganas, una vez más, es del señor "Buster" Keaton. El pasado domingo asistí por primera vez a la experiencia litúrgica que es ver una película como The Cameraman en el Cine Doré. ¡Madre mía, qué sitio más entrañable! La estructura del antiguo teatro, el colorido (azul, azul y... azul), la gente de todas las edades que se acomoda a tu lado para reir y reir sin parar... Vamos, que merece la pena, seguro.
La película es genial y Keaton vuelve a arrebatarme el corazón con su rostro inexpresivo e inalterable. ¿Sabéis lo que me pasó estando inmersa en la película? Pues que este adoable personaje me hizo llorar mientras la sonrisa desbordaba mi rostro, no sé muy bien cómo me provocaba alegría y una enorme tristeza a la vez. Es el único que lo ha logrado nunca. Bueno, en realidad sí que sé por qué: porque todo lo que hace por ver a la chica, por pasar aunque sea un segundo a su lado es tan hermoso que no puedo evitar el llanto al ver cómo no le sale nada de lo que intenta, porque lo intenta todo y con todas su fuerzas. Pero, a la vez, tiene gags tan buenos que la sonrisa se escapa sin premeditación y, en ocasiones, la carcajada, pocas, muy contadas, pero espontáneas, eso sí.
Todo esto me hace pensar que me reafirmo en mis ideales, que me gusta lo que hago, que me gusta cómo soy, que así seguiremos en el año que viene.
Os deseo lo mejor en estas fechas, hoy y siempre. Que os regalen muchas películas y que ellas os deparen muchos sueños.

domingo, diciembre 14, 2008

OCULTA ENTRE LAS SOMBRAS...


... pero aquí sigo, y ya recuperada del súbito mal que me alejaba de cualquier cosa que me recordase al cine. ¿Saturación, aburrimiento, impotencia por no poder ser omnipresente y cotillear todo, absolutamente todo lo que se está haciendo? Qué sé yo. Tal vez sea que la faceta más crítica se impone de vez en cuando y me absorbe hasta el punto de descuidaros a vosotros, los fieles lectores que me seguís y me abroncáis dulcemente por abandonaros. Con toda la razón.
Pero he vuelto, con fuerzas renovadas y dispuesta a que nada ni nadie, de ninguna de las maneras, me impida seguir escribiendo. Y regreso a mi casa para hablaros de una película de reciente visualización que responde a un tema truculento y polémico, muy recurrente desde hace unos meses en mis visionados peliculeros.
Ya os hablé de Cuatro meses, tres semanas, dos días... (C. Mungiu), pero no lo hice de Trabajo ocasional de una esclava (A. Kluge), y no lo hice por la simple razón de que no me inspiró en absoluto como para comentar algo.
En este caso, la película de Mike Leigh me inspira porque me emociona. Casi se me saltan las lágrimas al ver a una mujer que va envejeciendo y se hace cada vez más pequeña según van ocurriendo los sucesos que le destrozan la vida, una vida construída en torno a la felicidad y el bienestar de los demás. Y no puedo dejar de pensar: ¡mierda! ¿Por qué a ella? ¿Por qué tenía que ocurrirle a esta mujer, ignorante pero maravillosa, incapaz de comprender lo que suponen sus actos más allá del hecho de creer que está ayudando, simplemente eso?
No este un blog con inquietudes políticas o morales, por lo que no voy a entrar en juicios que a nada llevarían. Sólo quiero destacar el trabajo de Imelda Staunton, tan creíble que asusta. Ella es Vera Drake, bebedora compulsiva de té, amante madre y esposa, amiga de sus amigos y de cualquiera que acepte su desinteresada ayuda, en ocasiones cansina, pero no por ello menos bondadosa. "Es una joya" como dice Stan en algún momento del film.
La historia pone los pelos de punta, en parte gracias a la buena fotografía, cercana al documental, que nos aproxima, como si a través de un microscopio espiásemos, a la vida de una familia de clase media - baja de la Inglaterra de principios de los 50. Y una familia curiosa, de ello no hay duda. Los actores permiten que el espectador se los crea, que compartamos sus vivencias, escasas hasta el terrible acontecimiento.
No reflexiono sobre ello, no juzgo lo acontecido, en este caso me quedo en la superficie de la piel de celuloide para hacer este comentario. Me gustan los actores, me gusta Imelda, mucho, me gusta la recreación de la gente, de la época, me gusta la fotografía, me gusta cómo tratan a Vera, me gusta la bondad de Vera.

jueves, noviembre 13, 2008

I DON´T KNOW WHY, BUT IT´S TRUE


Como habréis podido comprobar llevo unos días (demasiados) que no escribo absolutamente nada. Pues bien, la razón es que ¡¡¡no me apetece ir al cine!!!

¿¿¿¿¿Qué me pasa, doctor?????

jueves, octubre 02, 2008

LA SCONOSCIUTA


Es la última película de Giuseppe Tornatore, realizador que será recordado siempre por maravillas del Séptimo Arte como Cinema Paradiso (1988), La leyenda del pianista sobre el océano (1998) o Una pura formalidad (1994). Y es a esta última a la que remite el film que ahora nos ocupa.
Una mujer que surje de la nada, con un pasado turbio que no conocemos, pero que se nos va revelando, dosificado sabiamente, a través de flashbacks mucho más coloristas que la historia presente. Una mujer que huye de todo lo vivido, pero que ejerce una labor de búsqueda de algo que se quedó atrás, algo que no debería haber sucedido así.
Los planos son inquietantes, con numerosos picados y contrapicados realmente bonitos y, junto con la extraordinaria música de Ennio Morricone, una vez más, logran crear una sensación de intriga e inquietud en el espectador que lo mantiene literalmente pegado a la butaca las dos horas que dura (nada pesadas).
Es una historia difícil, dura, pero con retazos muy hermosos, con mucho amor de por medio, y sin un ápice de frivolidad. Kseniya Rappoport está excelente en el papel protagonista. Su papel es muy intenso y, en ocasiones, asusta el comprobar lo claras que Irena tiene las cosas, lo mucho que ha aprendido a partir de los golpes (demasiados) que la vida le ha ido propinando uno tras otro.
Recomendable 100 %.

miércoles, septiembre 24, 2008

¡ESKERRIK ASKO DONOSTI!

Por fin. Finalmente. Ya era hora. Ya puedo morir tranquila diciendo que sí, que ya he estado en el Zinemaldia. Parecía mentira, y aún no me lo creía cuando pisé el suelo donostiarra, pero era cierto, y el hecho de que Irene Visedo compartiera mi avión me lo confirmaba. Estaba inmersa en el 56 Festival de Cine de San Sebastián.




Teníamos once películas en nuestra cartera, ávidas como íbamos de cine, de superar así el mono de master que este año no fue. Y no se puede decir que fuesen buenas películas, pero qué se le va a hacer, por el argumento no se puede predecir la calidad del cine. Sin embargo, el poder asistir a sesiones masificadas, como en otros tiempos, me llenó tanto que salí satisfecha, incluso a las 02.00 a.m.




Como no me da la vida para haceros una crítica decente de todas las pelis, me limito a enumerarlas y a deciros cuáles merecen la pena desde mi humilde opinión. ¡Allá vamos!


- Entre os dedos (Tiago Guedes y Frederico Serra): lo único destacable es la maravillosa fotografía en blanco y negro. Por lo demás, no merece la pena.


- The other man (Richard Eyre): no comments. Si lo que queréis es reíros de Banderas y Neesson...


- La belle personne (Christophe Honoré): maravillosa en los enredos adolescentes y con la nouvelle Anna Karina. Léa Seydoux promete y mucho. ¡Ah! Y para fans del estupendo Louis Garrel.


- Frozen River (Courtney Hunt): una de las joyas del Festival. Espero que gane la Concha de Oro. Maravillosa la relación entre las mujeres y maravillosa Melissa Leo.


- Genova (Michael Winterbottom): qué desperdicio hecho con el argumento y con Colin Firth. Super aburrida, de telefilm de Antena 3. Por cierto, me gustaría saber cómo se le pasó lo del casco a Mr. Winterbottom, no lo entiendo.


- Burn After Reading (Joel y Ethan Coen): otra de las películas reseñables del fin de semana, y con la presencia de mi muy admirado John Malkovich. Brad Pitt sorprende y hace que el público se retuerza de risa en su asiento. Para no perdérsela.




- Heaven´s Heart (Simon Staho): interesante film, realizado con cuatro actores estupendos y un decorado limitadísimo. Bergman le nombró su sucesor y se nota.


- Lemon Tree (Eran Riklis): conflicto israelí - palestino con unos limoneros y una mujer de armas tomar por medio. No está mal.


- Amateurs (Gabriel Velázquez): la única película española que íbamos a ver y la mejor cabezada del fin de semana. Un despropósito hecho cine.


- Atlantis (Digna Sinke): nos la vendieron como sorprendente, pero no dijeron si para bien o para mal. Y resultó ser lo último. Una ida de olla futurista que no tiene ni pies ni cabeza. Aún sigo esperando una respuesta para el hombre de los brazos gigantes.


- La rabia (Albertina Carri): ¿para qué tanta brutalidad, tanta crueldad gratuita? Mucha gente se marchó del Kursaal y yo les entendí. Innecesaria mezcla de La caza y Los santos inocentes llevada al exceso.


Y esto es todo lo que pudimos ver en el fin de semana en que disfrutamos de la ciudad, sus pintxos y su ambiente festivalero. Yo me sentí como si estuviera en un tren futurista de Alphaville recorriendo la T 4, como si fuera La niña del pijama de rayas o una Dorothy caminando por pasos de cebra amarillos con mis botas rojas. La protagonista de un cuento de hadas hecho cine. Al fin.



* Fotografías: bolboreta.

martes, septiembre 16, 2008

JE SUIS LA


Maravillosa. Este es el calificativo que me viene a la cabeza cuando pienso en la Kristin Scott Thomas que protagoniza Hace mucho que te quiero (Philippe Claudel, 2007).

Una historia de dolor, un dolor que se hace cada vez más intenso, tanto que, cuando se acerca el momento en que se descubre la verdad de lo acontecido no quieres que Juliette sea redimida porque el dolor es mucho peor así, cuando una madre hace lo que ella ha hecho por amor. Simple y llanamente. AMOR.

Así que se trata de un film, la opera prima de Claudel (que desde hoy mismo está en mi lista de “interesting directors”. Habrá que seguir de cerca los pasos de este escritor reconvertido en cineasta para seguir relatando imágenes), que encoge el corazón a cada segundo que pasa, en cada silencio, a cada movimiento de cámara que se recrea en los rostros, hermosos pero hechos pedazos, especialmente el de la actriz inglesa, que expresa tanto que duele.

Me gustan los actores (magnífica también Elsa Zylberstein), me gusta la textura de la piel sin maquillajes que enmascaren sentimientos y expresiones, me gusta la luz, la recreación en una historia terrorífica que se desvela paso a paso hasta llegar a lo irremediable… En definitiva, una película necesaria, adecuada para el momento, en la línea de la ya comentada y bien valorada Cuatro meses, tres semanas y dos días (Cristian Mungiu, 2007).

Una reflexión aplicable a otros ámbitos (desde luego) y que demuestra que, a pesar de todo y de todos, je suis la.



lunes, septiembre 08, 2008

UN PASITO MÁS...

... en este afán por escribir y ser leída. Por fin ven la luz las nuevas film reviews de la revista virtual FILM-HISTORIA, dirigida por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona José María Caparrós.
Afortunadamente (y lo digo porque me siento así, afortunada por formar parte del número XVIII de esta revista que, casualidades de la vida, celebra este año su 25 aniversario), son dos las críticas que me ha publicado en esta ocasión, a saber: American Gangster (Ridley Scott, 2007) y Mataharis (Icíar Bollaín, 2007).
Pues eso, que os dejo los enlaces y os animo a echarle un ojo a la revista, que está muy bien.

http://www.publicacions.ub.edu/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/2008/film_american.html

http://www.publicacions.ub.edu/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/2008/film_mataharis.html

sábado, agosto 16, 2008

THE DARK KNIGHT






The dark Knight. O El caballero oscuro. O Heath Ledger interpretando al mejor Joker que he visto en mi vida (lo siento Jack). Porque, si se me permite la licencia, él es la película, es con su actuación con la que disfruto, a pesar de que el reparto sea de lo más interesante y solvente, todo sea dicho. No pretende esta crítica ser un homenaje postmorten hacia el actor australiano, sin embargo es de justicia darle al César lo que es del César. Y en este caso ha de ser así.
Christopher Nolan firma su segunda incursión en el mundo del comic avanzando un paso más hacia la conversión de la que se inició como una historia oscura en su estética plástica (recordemos el trabajo de Tim Burton y las caracterizaciones de los personajes, con especial interés hacia los villanos multicoloridos) y que culmina con esta película que ahora nos ocupa (a mí porque la escribo y a vosotros porque sufrís su lectura), la más realista de la saga y, sin embargo, la más profunda y oscura. Esta vez se ahonda un poco más en la complejidad del personaje de Bruce Wayne y se le da un poco más de protagonismo a los secundarios, que ya no lo son tanto (buenos trabajos los de Gary Oldman, Morgan Freeman y Aaron Eckhart). La noche debía ser oscura y Batman le aporta ese toque de descenso a los infiernos que impregna el film durante las cerca de dos horas y media que dura.
La película es espectacular, en la línea de las adaptaciones que surgen de los comic, con buenos efectos especiales, sorpresas, momentos inesperados… y caos, mucho caos, siempre provocado por un personaje, el del Joker, defendido por un actor, Heath Ledger, que decidió poner en práctica las enseñanzas del de las cicatrices con un final inesperado. “¿Por qué estás tan serio?”