lunes, abril 20, 2009

GRAN TORINO



(Contiene spoilers).

- Take care now.

- You too.

- ¡Oh, yeah!

Lo he leído en todas partes, por activa y por pasiva, creo que hasta he soñado con ello. Harry el sucio ha vuelto, con unos años más encima, pero con la misma mala leche.

Clint – Wally (me gusta cómo Sue le rebaja los humos simplemente con un cariñoso diminutivo) masca tabaco, refunfuña durante toda la película y habla como si del doblador de la versión española de El caballero oscuro se tratase.

La historia de un hombre gruñón pero íntegro, que ha vivido mucho, como para que nadie le diga lo que tiene que hacer. Un papel con una fuerza importante como colofón a una carrera interesante como actor (le prefiero como director, esa es la verdad), con trabajos marcados por una rudeza que, en este caso, se resquebraja por todas partes. Cuando Walt advierte disparando con el dedo (¡grande Clint!), cuando emite gruñidos amenazadores propios de un gran cascarrabias, cuando se enfada porque se siente desplazado en un barrio que ya es ajeno después de toda una vida viviendo dentro de sus límites. Todo ello nos muestra el carácter de un hombre huraño porque lo ha visto todo, todo aquello que se puede ver a lo largo de una vida combatiendo en Corea, construyendo coches mecánicamente en la Ford, arreglando grifos y tejados por el vecindario. Y porque no ha sabido, no ha querido o no ha podido entenderse nunca con sus hijos. La muerte de la mujer más maravillosa del mundo destapa todos los males que habían sido ocultados con el velo de la tranquilidad que otorga la rutina.

Racismo, acoso, violencia, el recuerdo de una guerra terrible (¿cuál no?), pero también amistad, comprensión y tolerancia a pesar de unas diferencias, muchas.

Una película en la línea de las por él dirigidas, mostrando realidades a partir de pequeñas historias muy humanas y muy cercanas, a pesar de pertenecer a un país, el norteamericano, que cada vez se antoja más lejano, y no me refiero a la geografía.

En líneas generales, la película me gusta pero hay algo que me molesta, que acaba chirriando, y es esa heroicidad que resuena a martirio y que se concreta en la imagen final. Esa crucifixión invertida nos pone en la pista de un neo mártir inspirado en San Pedro, porque asimilarlo a Cristo ya sería demasiado. No me convence porque en el caso de Walt tal vez se deba a que ya no tiene nada que perder y eso, señores, no es un sacrificio, es hastío provocado por una vida que se ha vuelto insustancial.

Pretencioso final para el protagonista de una película que, como digo, es recomendable e inspiradora. No dejen de verla, amigos, es el testamento actoral de Tío Clint.

martes, abril 07, 2009

SER Y, A PESAR DE TODO, SER






¡Vamos a ver Hamlet!

No nos lo podemos perder si es Tomâz Pandur quien rubrica este nuevo montaje.
Ciertamente, tras haber asistido a la representación de Barroco, las expectativas son inalcanzables casi de tan altas.
Las lenguas se sueltan y cuentan cosas que no quiero escuchar. Quiero llegar a las Naves del Español, sentarme en mi butaca, lejos de mis acompañantes porque no hay más remedio, abrir bien los ojos, tener los oídos prestos. Sé que la sensorialidad va a ser un punto importante. Es lo que tiene ser una veterana en cuestiones de Pandur.
Una escenografía impactante en la que predomina el agua. Agua en la superficie, agua en el interior, agua que inunda, agua que desborda, agua que cae y que se remueve y ensucia. Agua.
Y manzanas, símbolo del deseo y del pecado. Todos muerden, luego todos lo son.
Blanca Portillo como un Hamlet asexuado, universal. Todos somos Hamlet (como me disgusta esta frase usada equívocamente con la mejor de las intenciones. Igual que un aplauso incomprensible al paso del ataúd).
Blanca Portillo desnuda, en cuerpo y alma. No hay nada más acertado para discernir cuál es el sentido último de la vida, una vida que, en ocasiones, escapa a nuestro entendimiento.
El catálogo de vicios es interminable, todo lo peor del ser humano en cuatro horas de espectáculo. ¿Quizás lo mejor? Para eso somos humanos y eso hace que lo seamos.
Amor, odio, pasión, hedonismo, traición, venganza… a cada cual sus males, que ellos se las compongan como puedan.
Pese a todo, una sale del Matadero (la frase queda que ni a propósito, aunque así sea) con la mirada alegre, con la vista alegrada (todo sea dicho) y con ganas de más. De más Hamlet, de más cabaret ambulante, de más Pandur. No sé si aguantaré hasta que estrene el epílogo de la trilogía, Medea.

¡Vayamos a por todas! ¡Acompáñame!

domingo, marzo 01, 2009

FELICES CIEN



Y para celebrar la primera centena de este blog cinéfilo que mejor que dejar de lado por un instante su objetivo habitual, cambiar de regsistro y hablar del resto de las Artes (algo que, por otro lado ya no resulta original ni transgresor en este espacio, pero me gusta).

Y es que necesito hablaros de un señor que me tiene atrapada en su aullido silencioso. Después de El grito de Edvard Munch, es el que Francis Bacon plasma en su obra el que más me atrae. Su pesadilla es subyugadora, inquietante, pero comprensible.


Confieso que nunca me había llamado la atención este artista, que no había sentido su llamada hasta que tuve la ocasión de admirar su obra en el Museo del Prado (no cambies nunca, por favor). No quise escuchar las explicaciones de la audioguía, me negué a tener una explicación previa para poder admirar con los ojos limpios de conocimiento una visión de la vida particularmente pesimista. Y ya lo creo que lo disfruté.



Los trazos, la creación de los espacios con dos líneas, los gritos que sugieren desazón y hastío, la descomposición de las formas, el homenaje al amante muerto (¡qué maravilla esa serie de las sillas y las sombras que premonizan la muerte venidera!), el estudio de los cuerpos a partir de las fotografías de Muybridge, la influencia del cine y de las imágenes contemporáneas en general... ¡Qué gusto de exposición! Os la recomiendo enfervorecidamente.


Por otro lado, también quería contaros mis impresiones tras ver otra maravillosa exhibición de creatividad y buen hacer. Con mucho interés me dispuse a ver la obra de Joseph Svoboda (no podría ser de otro modo si se trataba de un trabajo en el que participaba mi amigo F.).



Es impresionante el trabajo del checo, la poderosa imaginación que despliega a la hora de crear escenografías tan impactantes y sorprendentes que te dejan con la boca abierta. Previamente, el trabajo sobre papel (¡qué bocetos!) y su plasmación en deliciosas maquetas con movimientos preciosos y muy adecuados para las distintas obras: Hamlet, Tannhäuser, La gaviota,... clásicos universales totalmente renovados gracias a la visión espacial y conceptual de un hombre afable que desprende ilusión por su labor a cada palabra, en cada mirada.
La exposición estaba muy bien montada, con una iluminación cuidada y trampantojos que ayudaban a adentrarse en las creaciones de Svoboda. La pena es que no supiesen aprovechar al máximo los excelentes vídeos, especialmente la proyección a tres bandas, cuyo efecto hubiera sido realmente impactante.

Y tras estas recomendaciones para almas saludables y después de haber aparcado por unos días mis visionados habituales, ahora toca recuperarse y ver los nominados a los Oscar. En breve más y, espero que así sea, mejor.

domingo, febrero 15, 2009

SUMA Y SIGUE

Nueva aportación periodística en la revista Plataforma 21.

Claudia Llosa ha sido el descubrimiento del mes. Si tenéis ocasión no dejéis de ver La teta asustada. Dura y difícil pero necesaria, as always.


domingo, enero 25, 2009

MY BLUEBERRY NIGHTS


Un caleidoscopio de imágenes preciosas, tramadas esta vez con mucho diálogo. Esa es la conclusión que se extrae del visionado de My blueberry nights (2008), la última película de Won Kar - wai, rodada esta vez en EE. UU. y con actores norteamericanos.
He leído en alguna parte que se trata de un traslado de su imaginario particular al mundo yankee, lo que supondría una pérdida de identidad para muchos. Sin embargo yo no considero este viaje transoceánico de forma tan pesimista ya que, a juzgar por lo visto en la gran pantalla, el cineasta no ha vendido su alma totalmente.
El realizador chino conserva ese aura de misterioso esteta que decide sacrificar todo (o casi todo) en favor de la imagen preciosista. Y digo casi, porque es aquí donde radica la diferencia con respecto a su cine anterior (especialmente en comparación con joyas como 2046 - 2004), en la inclusión de los diálogos, unas palabras, prácticamente inexistentes con anterioridad, que ahora condicionan el devenir de la historia. No podría ser otra la concesión hecha a los americanos.
A pesar de ello, la película funciona bien, hasta el punto de lograr que el espectador se deje arrastrar por la tierna historia, por la voz de Norah Jones o del gran Otis Reading (no hay color, qué quieren que les diga, señores), por las actuaciones excelentes, una vez más por las imágenes que se congelan por momentos al tiempo que los alientos en el frío neoyorquino.
Una sale del cine con buen ánimo, con ritmo en el cuerpo, satisfecha por varias cosas. Me gustan las imágenes sublimadas con las letras de colores (esos momentos en la cafetería de Jeremy... Quisiera que la historia no hubiera salido de ahí en la hora y media que dura la película), me gustan los actores (Jud Law, cuando hace de canalla, seduce hasta límites insospechados, pero cuando hace de buen tío, sensible y detallista, es tan, tan, tan... ¡Qué me lo envuelvan que me lo llevo! Y qué decir de Rachel Weisz y Natalie Portman. Ambas emanan tanta fuerza que devoran la pantalla y a la propia Norah Jones, una colegiala ñoña a su lado), me gusta la música...
Y, aunque me sobre la historia de la jugadora Leslie, porque supone una ruptura dramática con el resto del film, me gusta la última de Kar - wai, what the hell!

jueves, enero 08, 2009

PENSAMIENTOS

"... un film de Bergman es una vigesimocuarta fracción de segundo que se metamorfosea y se dilata durante una hora y media.
El mundo entre dos parpadeos, la tristeza entre dos latidos, el gozo de vivir entre dos aplausos."
(Jean - Luc Godard).
Nada que objetar.

sábado, enero 03, 2009

MÁS AUTOBOMBO...

... qué se le va a hacer. Año nuevo, reseña nueva y colaboración nueva en Plataforma 21 (no os perdáis el resto de la revista, que está muy bien).

http://www.plataforma21.com/02_cine/02.dvd/el_intercambio.htm

domingo, diciembre 28, 2008

THE SPIRIT



Menudo chasco me he llevado con la opera prima de Frank Miller para la gran pantalla. No esperaba que pudiese alcanzar los niveles de la estupenda Sin City (Robert Rodríguez y Frank Miller, 2005), pero sí creía que un creador de comics como él podría sacarle más jugo a una historia que yo particularmente desconocía y que me ha decepcionado, mucho.
Partiendo de que el argumento es malo, los diálogos son penosos ("¡Qué alguien me traiga una corbata, y que sea roja!", grita Spirit dispuesto a comerse el mundo a puñetes), por no hablar de las digresiones / idas de olla del protagonista hablando de la ciudad, su ciudad, su todo, yo pensaba que la imagen, que esa recreación de la viñeta iba a estar más trabajada, más pensada. Y, una vez más, se equivocó la bolboreta. Se equivocaba.
No me puedo quitar de la mente el incio del film, con un Spirit que corre a trompicones por los tejados de Central City, recreado por ordenador con tan mala factura (y baba, añadiría) que las carcajadas han de reprimirse para no molestar al sufrido espectador, no vaya a ser que le guste la película (si os cuento que me las he visto para encontrar una imagen decente para el post no me creeríais, pero así ha sido amigos).
Y si nos referimos a los participantes que dan la cara por el director, no van a salir mejor parados. De Paz Vega no quiero ni hablar, porque no merece la pena gastarse la huellas dactilares tecleando para mencionar su "trabajo" inexistente.
Eva Mendes, qué decir de una actriz de la que es obvio, y mucho, el saber por qué le contratan.
De Gabriel Match se podría decir que está correcto, poco más.
De los que sí que quiero hablar, porque son los que salvan la película, si es que eso se puede lograr, que lo dudo, es de Samuel L. Jackson y Scarlett Johansson. El malo malísimo es una coña marinera, realmente ridículo y desquiciado en sus papeles de nazi, ruso y japonés (un personaje que se interpreta en múltiples facetas, acompañado de decorados especialmente pixelizados para la ocasión - que no pixelados). Jackson está muy bien en el papel de este Octopus (¿pero cuántos villanos han sido bautizados así?) tan loco que engancha. Me gustan sus patillas, su atrezzo personalizado y personalizable, todo. Está muy bien.
Y como contrapunto la rubia Johansson, muy seria y eficiente ayudante, más bien cerebro cabal, de Octopus. Es consciente de su atractivo, quizás más evidente en su cerebro que en sus curvas (al contrario que la Mendes) y lo explota al máximo (y hablo de personaje, pero también de actriz). Lo dicho, es por ellos que el film se salva, que si no...
Ahora lo dejo en vuestras manos. Vosotros, sabios cinéfagos, sabréis canalizar la mala leche que aquí plasmo y decidir si merece la pena o no gastarse los cuartos. Ya me contaréis.
¡Salud!

miércoles, diciembre 24, 2008

CINE, CINE, CINE...




¡Ay! Me siento tan afortunada de poder disfrutar de buen cine... Películas tan increíbles como El golpe (The sting, George Roy Hill, 1973) y El fotógrafo (The Cameraman, Edward Sedgwick, 1928) hacen que la profesión escogida merezca la pena.
Qué decir de dos de los más grandes: el tristemente desaparecido Paul Newman borda un papel que parece hecho a medida. Con esa cara, con esa mirada, nos engaña a todos, puede hacer de su víctima lo que quiera. No olvidemos esa partida de cartas, genial se mire por donde se mire.
Robert Refdord está estupendo en su papel vengativo. No me digáis que el final no es maravilloso. Y esa estructura en forma de cuento... No me salen las palabras y el ordenador no llega a tanto.
Pero de quién os quiero hablar de verdad y con todas mis ganas, una vez más, es del señor "Buster" Keaton. El pasado domingo asistí por primera vez a la experiencia litúrgica que es ver una película como The Cameraman en el Cine Doré. ¡Madre mía, qué sitio más entrañable! La estructura del antiguo teatro, el colorido (azul, azul y... azul), la gente de todas las edades que se acomoda a tu lado para reir y reir sin parar... Vamos, que merece la pena, seguro.
La película es genial y Keaton vuelve a arrebatarme el corazón con su rostro inexpresivo e inalterable. ¿Sabéis lo que me pasó estando inmersa en la película? Pues que este adoable personaje me hizo llorar mientras la sonrisa desbordaba mi rostro, no sé muy bien cómo me provocaba alegría y una enorme tristeza a la vez. Es el único que lo ha logrado nunca. Bueno, en realidad sí que sé por qué: porque todo lo que hace por ver a la chica, por pasar aunque sea un segundo a su lado es tan hermoso que no puedo evitar el llanto al ver cómo no le sale nada de lo que intenta, porque lo intenta todo y con todas su fuerzas. Pero, a la vez, tiene gags tan buenos que la sonrisa se escapa sin premeditación y, en ocasiones, la carcajada, pocas, muy contadas, pero espontáneas, eso sí.
Todo esto me hace pensar que me reafirmo en mis ideales, que me gusta lo que hago, que me gusta cómo soy, que así seguiremos en el año que viene.
Os deseo lo mejor en estas fechas, hoy y siempre. Que os regalen muchas películas y que ellas os deparen muchos sueños.

domingo, diciembre 14, 2008

OCULTA ENTRE LAS SOMBRAS...


... pero aquí sigo, y ya recuperada del súbito mal que me alejaba de cualquier cosa que me recordase al cine. ¿Saturación, aburrimiento, impotencia por no poder ser omnipresente y cotillear todo, absolutamente todo lo que se está haciendo? Qué sé yo. Tal vez sea que la faceta más crítica se impone de vez en cuando y me absorbe hasta el punto de descuidaros a vosotros, los fieles lectores que me seguís y me abroncáis dulcemente por abandonaros. Con toda la razón.
Pero he vuelto, con fuerzas renovadas y dispuesta a que nada ni nadie, de ninguna de las maneras, me impida seguir escribiendo. Y regreso a mi casa para hablaros de una película de reciente visualización que responde a un tema truculento y polémico, muy recurrente desde hace unos meses en mis visionados peliculeros.
Ya os hablé de Cuatro meses, tres semanas, dos días... (C. Mungiu), pero no lo hice de Trabajo ocasional de una esclava (A. Kluge), y no lo hice por la simple razón de que no me inspiró en absoluto como para comentar algo.
En este caso, la película de Mike Leigh me inspira porque me emociona. Casi se me saltan las lágrimas al ver a una mujer que va envejeciendo y se hace cada vez más pequeña según van ocurriendo los sucesos que le destrozan la vida, una vida construída en torno a la felicidad y el bienestar de los demás. Y no puedo dejar de pensar: ¡mierda! ¿Por qué a ella? ¿Por qué tenía que ocurrirle a esta mujer, ignorante pero maravillosa, incapaz de comprender lo que suponen sus actos más allá del hecho de creer que está ayudando, simplemente eso?
No este un blog con inquietudes políticas o morales, por lo que no voy a entrar en juicios que a nada llevarían. Sólo quiero destacar el trabajo de Imelda Staunton, tan creíble que asusta. Ella es Vera Drake, bebedora compulsiva de té, amante madre y esposa, amiga de sus amigos y de cualquiera que acepte su desinteresada ayuda, en ocasiones cansina, pero no por ello menos bondadosa. "Es una joya" como dice Stan en algún momento del film.
La historia pone los pelos de punta, en parte gracias a la buena fotografía, cercana al documental, que nos aproxima, como si a través de un microscopio espiásemos, a la vida de una familia de clase media - baja de la Inglaterra de principios de los 50. Y una familia curiosa, de ello no hay duda. Los actores permiten que el espectador se los crea, que compartamos sus vivencias, escasas hasta el terrible acontecimiento.
No reflexiono sobre ello, no juzgo lo acontecido, en este caso me quedo en la superficie de la piel de celuloide para hacer este comentario. Me gustan los actores, me gusta Imelda, mucho, me gusta la recreación de la gente, de la época, me gusta la fotografía, me gusta cómo tratan a Vera, me gusta la bondad de Vera.

jueves, noviembre 13, 2008

I DON´T KNOW WHY, BUT IT´S TRUE


Como habréis podido comprobar llevo unos días (demasiados) que no escribo absolutamente nada. Pues bien, la razón es que ¡¡¡no me apetece ir al cine!!!

¿¿¿¿¿Qué me pasa, doctor?????

jueves, octubre 02, 2008

LA SCONOSCIUTA


Es la última película de Giuseppe Tornatore, realizador que será recordado siempre por maravillas del Séptimo Arte como Cinema Paradiso (1988), La leyenda del pianista sobre el océano (1998) o Una pura formalidad (1994). Y es a esta última a la que remite el film que ahora nos ocupa.
Una mujer que surje de la nada, con un pasado turbio que no conocemos, pero que se nos va revelando, dosificado sabiamente, a través de flashbacks mucho más coloristas que la historia presente. Una mujer que huye de todo lo vivido, pero que ejerce una labor de búsqueda de algo que se quedó atrás, algo que no debería haber sucedido así.
Los planos son inquietantes, con numerosos picados y contrapicados realmente bonitos y, junto con la extraordinaria música de Ennio Morricone, una vez más, logran crear una sensación de intriga e inquietud en el espectador que lo mantiene literalmente pegado a la butaca las dos horas que dura (nada pesadas).
Es una historia difícil, dura, pero con retazos muy hermosos, con mucho amor de por medio, y sin un ápice de frivolidad. Kseniya Rappoport está excelente en el papel protagonista. Su papel es muy intenso y, en ocasiones, asusta el comprobar lo claras que Irena tiene las cosas, lo mucho que ha aprendido a partir de los golpes (demasiados) que la vida le ha ido propinando uno tras otro.
Recomendable 100 %.

miércoles, septiembre 24, 2008

¡ESKERRIK ASKO DONOSTI!

Por fin. Finalmente. Ya era hora. Ya puedo morir tranquila diciendo que sí, que ya he estado en el Zinemaldia. Parecía mentira, y aún no me lo creía cuando pisé el suelo donostiarra, pero era cierto, y el hecho de que Irene Visedo compartiera mi avión me lo confirmaba. Estaba inmersa en el 56 Festival de Cine de San Sebastián.




Teníamos once películas en nuestra cartera, ávidas como íbamos de cine, de superar así el mono de master que este año no fue. Y no se puede decir que fuesen buenas películas, pero qué se le va a hacer, por el argumento no se puede predecir la calidad del cine. Sin embargo, el poder asistir a sesiones masificadas, como en otros tiempos, me llenó tanto que salí satisfecha, incluso a las 02.00 a.m.




Como no me da la vida para haceros una crítica decente de todas las pelis, me limito a enumerarlas y a deciros cuáles merecen la pena desde mi humilde opinión. ¡Allá vamos!


- Entre os dedos (Tiago Guedes y Frederico Serra): lo único destacable es la maravillosa fotografía en blanco y negro. Por lo demás, no merece la pena.


- The other man (Richard Eyre): no comments. Si lo que queréis es reíros de Banderas y Neesson...


- La belle personne (Christophe Honoré): maravillosa en los enredos adolescentes y con la nouvelle Anna Karina. Léa Seydoux promete y mucho. ¡Ah! Y para fans del estupendo Louis Garrel.


- Frozen River (Courtney Hunt): una de las joyas del Festival. Espero que gane la Concha de Oro. Maravillosa la relación entre las mujeres y maravillosa Melissa Leo.


- Genova (Michael Winterbottom): qué desperdicio hecho con el argumento y con Colin Firth. Super aburrida, de telefilm de Antena 3. Por cierto, me gustaría saber cómo se le pasó lo del casco a Mr. Winterbottom, no lo entiendo.


- Burn After Reading (Joel y Ethan Coen): otra de las películas reseñables del fin de semana, y con la presencia de mi muy admirado John Malkovich. Brad Pitt sorprende y hace que el público se retuerza de risa en su asiento. Para no perdérsela.




- Heaven´s Heart (Simon Staho): interesante film, realizado con cuatro actores estupendos y un decorado limitadísimo. Bergman le nombró su sucesor y se nota.


- Lemon Tree (Eran Riklis): conflicto israelí - palestino con unos limoneros y una mujer de armas tomar por medio. No está mal.


- Amateurs (Gabriel Velázquez): la única película española que íbamos a ver y la mejor cabezada del fin de semana. Un despropósito hecho cine.


- Atlantis (Digna Sinke): nos la vendieron como sorprendente, pero no dijeron si para bien o para mal. Y resultó ser lo último. Una ida de olla futurista que no tiene ni pies ni cabeza. Aún sigo esperando una respuesta para el hombre de los brazos gigantes.


- La rabia (Albertina Carri): ¿para qué tanta brutalidad, tanta crueldad gratuita? Mucha gente se marchó del Kursaal y yo les entendí. Innecesaria mezcla de La caza y Los santos inocentes llevada al exceso.


Y esto es todo lo que pudimos ver en el fin de semana en que disfrutamos de la ciudad, sus pintxos y su ambiente festivalero. Yo me sentí como si estuviera en un tren futurista de Alphaville recorriendo la T 4, como si fuera La niña del pijama de rayas o una Dorothy caminando por pasos de cebra amarillos con mis botas rojas. La protagonista de un cuento de hadas hecho cine. Al fin.



* Fotografías: bolboreta.

martes, septiembre 16, 2008

JE SUIS LA


Maravillosa. Este es el calificativo que me viene a la cabeza cuando pienso en la Kristin Scott Thomas que protagoniza Hace mucho que te quiero (Philippe Claudel, 2007).

Una historia de dolor, un dolor que se hace cada vez más intenso, tanto que, cuando se acerca el momento en que se descubre la verdad de lo acontecido no quieres que Juliette sea redimida porque el dolor es mucho peor así, cuando una madre hace lo que ella ha hecho por amor. Simple y llanamente. AMOR.

Así que se trata de un film, la opera prima de Claudel (que desde hoy mismo está en mi lista de “interesting directors”. Habrá que seguir de cerca los pasos de este escritor reconvertido en cineasta para seguir relatando imágenes), que encoge el corazón a cada segundo que pasa, en cada silencio, a cada movimiento de cámara que se recrea en los rostros, hermosos pero hechos pedazos, especialmente el de la actriz inglesa, que expresa tanto que duele.

Me gustan los actores (magnífica también Elsa Zylberstein), me gusta la textura de la piel sin maquillajes que enmascaren sentimientos y expresiones, me gusta la luz, la recreación en una historia terrorífica que se desvela paso a paso hasta llegar a lo irremediable… En definitiva, una película necesaria, adecuada para el momento, en la línea de la ya comentada y bien valorada Cuatro meses, tres semanas y dos días (Cristian Mungiu, 2007).

Una reflexión aplicable a otros ámbitos (desde luego) y que demuestra que, a pesar de todo y de todos, je suis la.



lunes, septiembre 08, 2008

UN PASITO MÁS...

... en este afán por escribir y ser leída. Por fin ven la luz las nuevas film reviews de la revista virtual FILM-HISTORIA, dirigida por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona José María Caparrós.
Afortunadamente (y lo digo porque me siento así, afortunada por formar parte del número XVIII de esta revista que, casualidades de la vida, celebra este año su 25 aniversario), son dos las críticas que me ha publicado en esta ocasión, a saber: American Gangster (Ridley Scott, 2007) y Mataharis (Icíar Bollaín, 2007).
Pues eso, que os dejo los enlaces y os animo a echarle un ojo a la revista, que está muy bien.

http://www.publicacions.ub.edu/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/2008/film_american.html

http://www.publicacions.ub.edu/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/2008/film_mataharis.html

sábado, agosto 16, 2008

THE DARK KNIGHT






The dark Knight. O El caballero oscuro. O Heath Ledger interpretando al mejor Joker que he visto en mi vida (lo siento Jack). Porque, si se me permite la licencia, él es la película, es con su actuación con la que disfruto, a pesar de que el reparto sea de lo más interesante y solvente, todo sea dicho. No pretende esta crítica ser un homenaje postmorten hacia el actor australiano, sin embargo es de justicia darle al César lo que es del César. Y en este caso ha de ser así.
Christopher Nolan firma su segunda incursión en el mundo del comic avanzando un paso más hacia la conversión de la que se inició como una historia oscura en su estética plástica (recordemos el trabajo de Tim Burton y las caracterizaciones de los personajes, con especial interés hacia los villanos multicoloridos) y que culmina con esta película que ahora nos ocupa (a mí porque la escribo y a vosotros porque sufrís su lectura), la más realista de la saga y, sin embargo, la más profunda y oscura. Esta vez se ahonda un poco más en la complejidad del personaje de Bruce Wayne y se le da un poco más de protagonismo a los secundarios, que ya no lo son tanto (buenos trabajos los de Gary Oldman, Morgan Freeman y Aaron Eckhart). La noche debía ser oscura y Batman le aporta ese toque de descenso a los infiernos que impregna el film durante las cerca de dos horas y media que dura.
La película es espectacular, en la línea de las adaptaciones que surgen de los comic, con buenos efectos especiales, sorpresas, momentos inesperados… y caos, mucho caos, siempre provocado por un personaje, el del Joker, defendido por un actor, Heath Ledger, que decidió poner en práctica las enseñanzas del de las cicatrices con un final inesperado. “¿Por qué estás tan serio?”



lunes, julio 28, 2008

BREATH



Os había prometido una crítica de la última película de Kim Ki - duk y aquí está, pero tendréis que acceder a mi otro espacio virtual para leerla. Todo esto tiene un sentido (¿o no?), ya lo entenderéis.
Sólo tenéis que pinchar en almairracional, en la columna de la derecha, algunos ya lo conocéis.



jueves, julio 24, 2008

AMÉLIE A LA COREANA


Acudí presta, rauda y veloz a la proyección de la última película de Park Chan - wook (o al revés, que con el coreano nunca se sabe), Soy un cyborg (2006). Nada más ver el cartel y leer la sinopsis estaba deseosa por verla, quería introducirme en ese sanatorio mental tan colorido, diseñado como si de una guardería se tratase, cuanto antes.
Sin embargo, al poco de empezar a correr la bobina de celuloide me di cuenta de que eran muchas las expectativas para terminar por comprobar que había demasiado de la pequeña francesa que quería hacer feliz a la gente. Y es que el peso del film de Jean - Pierre Jeunet (Amélie, 2001) es tan enorme que acaba por sepultar la originalidad del argumento. Incluso el uso de la banda sonora es tremendamente mimético.
Pero qué se le va a hacer, me dije y me acomodé como pude en la fría butaca que había escogido y me decidí a no dejar que las comparaciones odiosas (¡oh, dioses!) me estropeasen la tarde. Y sí, pude disfrutar, pero sólo en cierto modo, porque se me hizo larga, mucho.
Aún así hay momentos interesantes: el inicio de la historia, realmente complicado de seguir con tres historias a la vez y muy desordenadas; la matanza al ritmo de la música clásica (sí, me recuerda a Kubrick - I´m singing in the rain! -, pero era de esperar); los momentos en los que ella es realmente un cyborg; la violencia que le quita un poco de merengue a la historia de amor que es bonita, para que lo voy a negar; los colorines que inundan la película,...
No sé, es el típico film que le da al espectador una de cal y otra de arena. Ahora sólo me queda recuperar la Trilogía de la venganza, para comprobar si es un director que merece la pena, o no.
Tal vez Kim Ki - duk me deje menos indiferente. Ya lo comprobaréis con vuestros propios ojos.

lunes, julio 07, 2008

¿LOS CRONOQUÉEEEEEEEEEEEEE???????


¡Ay! Pues sí, ya he vuelto y, por cierto, ha sido niño. Y es más, regreso con ganas para hacer una de las mías. Ahora lo entenderéis, mis fieles lectores.
Durante estos días en los que no he escrito, me he dedicado a ver algunas películas más o menos interesantes, a saber: El último viaje del juez Feng, Mil años de oración, Antes que el diablo sepa que has muerto…., entre otras. Y ninguna de ellas me ha despertado de mi letargo de amanuense cansada de criticar porque sí, sin un motivo real más que el de seros yo también fiel.
Sin embargo, hoy me he levantado con la imperiosa necesidad de deshacerme en garabatos digitales, de desparramar mis opiniones en este pequeño espacio. Vamos, que ayer estuve mirando Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007), y no es un error gramatical, no, estuve mirando y no viendo, aunque sí estuve escuchando y no oyendo. Ahora desenladrillo el cielo, no os preocupéis.
Una momia rosa o, mejor dicho y más bien, el hombre invisible con un criterio estético muy discutible. Ésa era la información con la que contaba antes de meterme en la ridícula sala del cine al que acudí presta a acompañar a una personita importante. ¿La sala 4? Pues sí, ésa es la confianza que se le otorga al cine español, ya veis. Y da igual qué película sea.
En fin, que comenzó la proyección y desde el principio no pude hacer otra cosa que mirar. Es que no lo pude evitar: Karra Elejalde me impedía la inmersión en la trama, en un argumento que no está mal construido, sino mal interpretado. El propio Elejalde (pues sí, ya tenemos un Bill Murray propio), Bárbara Goenaga (pobrecilla) y, especialmente, el Sr. Vigalondo, que se empeña en aparecer en sus trabajos, tal vez por el miedo a que su sello no sea perceptible desde la mera y pura dirección.
Un guión que, como digo, no estaría mal si no fuese porque se presta a crear un cierto aburrimiento cuando las cosas se repiten una y otra vez, con los mismos planos desde otra perspectiva, y ahí se queda la cosa, ni chicha ni limoná. Lo que comentamos a la salida del cine es que tal vez fuese mejor quitarle minutos al film y dejar un mejor sabor de boca en un espectador que, por lo visto, sale encantado de todas formas. ¿Será que soy muy crítica? No lo sé, o sí que lo sé, pero me molesta que se diga que este tipo de películas salva el cine español porque no es cierto. Porque las ideas nuevas (que no originales) han de ser llevadas a cabo con eficacia, que si no, el esfuerzo es inútil.
Y qué más decir… Pues que de todo este Día de la marmota me quedo con la música de Chucky Namanera (de ahí lo de escuchar, que no oír) y la fotografía de Flavio Labiano, las dos únicas motivaciones de la película. Porque ni siquiera el título funciona: de cronos, unos minutos, pero de crimen no tié ná.

lunes, mayo 12, 2008

AUTOBOMBO

Bueno, bueno, bueno, culebras... ¿Alguno recuerda que hace unos mesecillos estuve en Getafe en un Congreso la mar de interesante? Pues para el que no lo sepa así fue. Y fruto de mi participación allí con una comunicación sobre la figura de Jesucristo en La última tentación de Cristo (Scorsese, 1988) surgió una colaboración con la revista virtual brasileña O Olho da Historia, dirigida por el profesor Jorge Nóvoa, y versando, esta vez, sobre el tratamiento de la figura crística a lo largo de la Historia del Cine.
Pues bien, ya ha sido publicado y por eso os dejo el link, por si os apetece echarle un óculo.

http://oolhodahistoria.org/artigos/CONGRESO-iconografia-jesucristo-maria-argeles.pdf