Con una escena que para mí es de lo mejorcito de la película. Así comienza la cacería que nos han preparado los Coen, mezclando un poquito de cada género para trasladar el libro de Corman McCarthy a la gran pantalla (¿pero eso sigue existiendo?). Quiero empezar este breve reseña con los actores, que están sobresalientes a lo largo de todo el film, destacando Josh Brolin, que parece que empieza a escoger buenos papeles. Bardem da verdadero miedo en ocasiones, con esa pinta de psicópata que más sabe por diablo que por viejo. No sé si le otorgarán el Oscar al Mejor Actor de Reparto, pero su actuación nos devuelve al Bardem en estado puro que tanto me gusta (y es que su físico le condiciona, y eso debería saberlo - véase Mar adentro, 2004).
Lo que más me ha gustado es la excelente fotografía de Roger Deakins que nos traspasa al salvaje oeste, aunque nada más empezar la película se me ocurre la comparación con La caza (Carlos Saura, 1966) y reafirmo mi impresión de que, en ocasiones, el blanco y negro puede traspasar la pantalla y recrear el sol de pleno, el agobio y la asfixiante sensación de estar asistiendo a una cacería humana mejor que todos los colores del arco iris.
Sin embargo, el preciosismo de esos clarosocuros tan bien escogidos me deja embobada.
Me gusta la mezcla de géneros (nunca me ha parecido que haya nada que reprochar), me gusta el estilo bronco de la imagen y de la historia, me gusta el reparto y su labor… En general salí del cine con buen sabor de boca quitando un par de diálogos de relleno y algún tiempo muerto, no obstante un poco molesta por una escena más que previsible que no debería desvelar ocultándome en un spoiler. Y aquí sí que coincidimos, querido Iban. Y es que Bukowski tenía razón.


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